sábado, 21 de febrero de 2009

Enûma Elish (Poema de creación babilónico)

A mediados del segundo milenio a.C., se habían producido variaciones  sustanciales en la situación política de la zona, regida ahora de manera indiscutible por Babilonia, cuyo dios Marduk, pasó evidentemene a tener un papel preponderante en la cosmogonía mesopotámica.


La fusión de los diferentes caos iniciales, de Apsu y Tiamat, dio origen a la segregación de las fuerzas primigenias de la naturaleza, ahora identificables mediante los dioses.

De la relación entre ellos surgieron nuevos dioses de menor rango, cuyos juegos y experimentos derivados del uso de sus poderes, irritaron a Apsu de tal manera que decidió acabar con ellos.

El astuto Ea, en desacuerdo con los criminales propósitos de su padre, le hizo dormir mediante encantamientos y le mató.

Sobre el cadáver de su progenitor, Ea edificó un templo y se unió a una diosa, Damkina, de la que tuvo a Marduk, ornado de tales virtudes que pronto fue reconocido como superior por los dioses jóvenes.

Decidida a vengar la muerte de Apsu, Tiamat organizó un ejército con seres monstruosos que había creado para la ocasión y con la mayor parte de sus hijos, poniendo a su frente a uno de ellos, Quingu, a quien otorgó las tabletas del Destino que previamente había arrebatado al celestial Anu.

Los dioses más jóvenes pidieron a Marduk que los dirigiera a la inminente batalla, si bien ésta no llegó a producirse debido a que el enfrentamiento se resolvió mediante un combate singular entre Tiamat,, símbolo del caos primigenio, y Marduk, la racionalidad ordenadora.

La victoria de Marduk fue acompañada del descuartizamiento de Tiamat, el desangramiento de Quingu y el perdón de los dioses que les habían acompañado.

Marduk, dueño ahora de todo lo formado, devolvió a Anu las tabletas del Destino y, con su apoyo, se dispuso a organizar el cosmos.

En primer lugar, asignó las moradas de los dioses en el cielo, reservándose para sí el planeta Júpiter, el más majestuoso de todos ellos.

Creó el Sol, responsable de la duración del día (y de la noche), y la Luna, y organizó con detalle las fases de ésta, lo que le permitió establecer el calendario mesopotámico, dividiendo en año en doce "lunas" o meses mesopotámicos, cada uno de los cuales bajo los auspicios de una constelación.

Con los despojos de Tiamat construyó la Tierra: las anfractuosidades de la cara dieron lugar al relieve, mientras que los pechos sirvieron para modelar las altas montañas; las lágrimas que brotaban de sus ojos alimentaron el Tigris y el Éufrates.

Por último, y tras construir su morada en el centro del mundo, Babilonia, encargó a su padre Ea la creación de seres que se encargaran de proporcionarles el alimento.

Y como en el poema Atrahasis, la sangre de un dios, en este caso Quingu, sirvió para dar forma a la arcilla con la que fueron moldeados los primeros humanos.


La cosmogonía de Enuma Elish sobrevivió durante siglos en sus líneas esenciales, bien con pequeñas modificaciones onomásticas (como la sustitución de Marduk por Assur cuando Babilonia cayó en manos de Asiria), bien a través de la creación y desarrollo de nuevos mitos inspiirados en aquél, como las dos tradiciones que confluyeron en la mitología hebrea y que conformaron el primero de los ibros del Pentateuco, el Génesis.


4 comentarios:

  1. y el poema, yo quiero el poema y si no lo ponen en 1 mes pierdo la materia

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  2. el poema quiero yo , dalee loco el poema nada mas te estoy pidiendo

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  3. el poemaaaaaaaaaaaaaaa

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  4. A mi también me gustaría leer el poema.

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