domingo, 21 de noviembre de 2010

La leyenda del Apóstol Santiago

La leyenda de Santiago tiene su origen, como no podía ser de otra manera, en los celtas.

Rastros del viejo culto del sol y de la idea de los Campos Elíseos ("Avalon") son visibles.

La leyenda dice que una loba (el lobo es un símbolo del sol) aconsejó a los alumnos de Santiago que fuesen a Finisterre a pedir licencia para enterrar el sagrado cadáver de Santiago.

El gobernador les permitió esto y les envió al Picosacro en busca de bueyes (los bueyes son otro símbolo del sol).

Vencidos todos los obstáculos, los alumnos dejaron que los bueyes les indicaran el sitio donde debían dar sepultura a Santiago.

Esta morada eterna de Santiago es una clara alusión al viaje de los muertos, a la morada de las almas en Avalon.

Los Campos Elíseos son el país de los muertos situado como una isla en el mar, pero ningún ser vivo puede situarlo.

Una barca en la que viajan las almas de los muertos conduce allí, de donde nunca se vuelve.

Como la eterna morada de Santiago es Finisterre, donde la tierra acaba y el mar empieza, se ve que los alumnos de Santiago le ayudaron a ir a su eterna morada, los Campos Elíseos.

El origen de Halloween

El Halloween es una tradición europea, del pueblo de los celtas; quienes habitaban en Inglaterra, Irlanda y el norte de Francia y esta tradición era llamada "Shamain´s eve" (del ingles "vigilia de Samhain").


Los celtas celebraban en esta fiesta el fin de año, el cual terminaba el 31 de octubre, adorando y haciendo sacrificios a su dios llamado "Samhain", a quien consideraban "el señor de la muerte".

Los celtas creían que su dios Samhain permitía a las almas de los muertos regresar a sus casas en esa noche; y que demonios, fantasmas, brujas, gatos negros y duendes deambulaban por todas partes.
Durante su fiesta, los Druídas (sacerdotes y maestros de los Celtas) ordenaban a la población que encendieran fogatas en sus casas, en tanto que ellos encendían una gigantesca en lo alto de las colinas, allí ofrecían sacrificios de animales, seres humanos y cosechas.

Los seres humanos que se sacrificaban los obtenían de las diferentes familias del pueblo.

Los Druídas recorrían casa por casa pidiendo un niño o una virgen, entre gritos de horror y lamentos se hacía el sacrificio; a las víctimas se les arrancaba la cabeza y se les ponía en una lanza, otras eran quemadas en la hoguera.
Si la familia cumplía con la entrega, los druídas dejaban un gran nabo (turnip) o calabaza (en América) con una vela en su interior, para prevenir que los demonios entraran y mataran a quienes habitaban ahí, a eso se le consideraba un "trato".

Pero si la familia se negaba, entonces los Druídas marcaban la puerta de la casa y esa noche Satanás tenía entrada libre para destrozar aquella familia.

Eso era conocido como una "treta" (de ahí el "trick or treat", es decir, "trato o treta" y después cambiado por "dulce o travesura").

En el siglo IX el Papa Gregorio IV intentó combatir esta celebración con los días 1 y 2 de noviembre llamándolos "día de todos los santos" y "día de los fieles difuntos" respectivamente, antes festejadas en mayo.

Pero quienes practicaban estos rituales le cambiaron el nombre en inglés de "Shamain´s eve" a "all Hallow´s eve", de donde viene la palabra "Halloween".
Doreen Irving, quien fue la más grande de las brujas en el oeste europeo y las Islas Británicas, concubina del alto ministro de Satán en esta misma área, se convirtió al cristianismo, y contaba que si los padres cristianos tuvieran alguna idea de lo que realmente es Halloween, ni siquiera mencionarían esa palabra frente a sus hijos, ya que todo lo que ella conlleva es muerte y miedo.

Es obvio que las raices del Halloween pertenecen al ocultismo, practica que es considerada en la Biblia como abominación a Dios.
"No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortilego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.

Porque es abominación para con Dios cualquiera que hace estas cosas..." Deuteronimo 18, 10-12 "

...y no participeis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino mas bien repréndedlas..."
Efesios 5, 11

Esto no es una exageración, ni tampoco un juego inofensivo; es algo real y muy serio.

¿Ofenderá a Dios o agradará a Satanás?

La decisión es tuya... piénsalo dos veces :P

El origen celta de las chinitas

Cuenta la leyenda que existió un druida llamado Abriarix, el cual formó su propio ejército con el fin de unificar a las tribus Celtas de la región de Galia, para invadir la Isla de Bretaña, luego Germania y así formar un solo imperio Celta bajo su mando.

En un principio ganó una gran adhesión por parte de algunas tribus, sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que se hizo famoso por la crueldad con que trataba tanto a enemigos como aliados; su falta de respeto por los rituales ancestrales, como no devolver a la tierra los favores solicitados en el combate, y hasta valerse muchas veces de las fiestas religiosas para atacar a las demás tribus mientras los guerreros estaban celebrando y bebiendo.

El equilibrio estaba roto y el Gran Consejo de Druidas se reunió para analizar la situación.

De todo el territorio galo llegaron miembros al escuchar “el llamado del viento”.

Abriarix se negó a asistir y renegó de la autoridad del Consejo.

Se decidió enviar entonces a una delegación a dialogar con él y exigirle que la armonía fuera restaurada.

A las dos semanas volvió el más joven de los enviados con un mensaje de Abriarix.

Su lengua había sido cortada, sus ojos vaciados y sus oídos quemados.

Pudo llegar gracias a su hermoso perro labrador.

En su morral traía las cabezas de los otros dos emisarios, ambos aún se encontraban con las facciones contraídas por el dolor.

Habían sido ejecutados sin ningún tipo de sedante, sus almas vagarían presas del dolor por la eternidad.

Semejante sacrilegio no podía ser tolerado.

Se necesitaba un héroe, alguien con la fuerza suficiente como para derrotar a la guardia del renegado y poder darle muerte.

Sólo existía un hombre capaz de tal proeza,

Bretengetorix, el más joven de los jefes de tribus, nunca vencido en combate singular, iniciado en las artes druídicas hasta que una visión en sueños le dijo que su destino era ser el Jefe de la Tribu.

Rápido como el lobo, astuto como la comadreja, sabio como el búho, fuerte como el oso y noble como el águila, nadie más podría vencer a Abriarix si lo retaba a duelo, el cual estaba obligado a aceptar según las leyes, ya que de no hacerlo, corría el riesgo de perder el respeto de sus hombres.

Lamentablemente los que lo habían retado antes habían caído en los trucos y trampas de Abriarix, trucos que Bretengetorix conocía muy bien gracias a sus primeros años de estudio.

Sin embargo el cuervo, que había sido enviado a espiar al Consejo, fue más rápido que el viento y le informó de los planes a Abriarix.

Esa misma noche, y por la traición de uno de los guardias, Bretengetorix fue drogado y tomado prisionero, no sin antes enviar a diez de sus captores al encuentro con los dioses.

Necesitaron la dosis de droga usada para igual cantidad de hombres antes de que las fuerzas abandonaran al valiente guerrero.

La noticia se difundió rápidamente.

El gran Bretengetorix estaba prisionero en las mazmorras de la ciudad de Courdon, donde había sido desangrado hasta perder el conocimiento, y así se le dejaría como muestra de que ningún poder humano podía oponerse a Abriarix.

El consejo no sabía qué hacer.

Los signos eran inequívocos, si el equilibrio no era repuesto pronto, grandes males caerían sobre las tribus.

Mientras tanto en Audencia, la prometida de Bretengetorix, Fandala, que era aprendiz de druida, le pedía a todos los animales que le llevaran su aliento a Bretengetorix, pero ninguno se atrevía a acercarse siquiera a la fortaleza de Courdon.

Las serpientes rodeaban el muro exterior y los cuervos ensombrecían el cielo de la ciudad, hasta se rumoreaba que criaturas “del otro lado” custodiaban el lugar.

La leyenda del Rey Pescador

Al extinguirse la raza principal de Irlanda, representada por Portholan, solo quedó un superviviente, que llevaba por nombre Tuan, el cual fue transformandose sucesivamente en diferentes animales simbolicos.

Llegados los tiempos de Tuan de Danann, Tuan adquirió el aspecto de un aguila o de un gavilán, pero posteriormente se hizo un pez al ocupar el poder la raza de Milhead.

Y durante este tiempo fué pescado y comido por una bella princesa, y entonces recuperó la forma humana en el vientre de esta.

Esta leyenda antigua del Pez de la Sabiduría crea ya una relación con el famoso "Rey Pescador" de La Leyenda de Camelot, y asi comienza ya a aparecer el "famoso Grial" ya que en cierta manera el Rey Pescador fué conocido como el "Guardian del Grial".

Se cuenta que el Rey Pescador pesca un buen dia un gran pez, y cuando estan preparandole este para ser degustado, en su interior surge un maravilloso y extraño anillo con un gran diamante engarzado en el, del que nadie sabe su procedencia.

Cuando el Rey inquiere a sus sabios por la procedencia de este anillo, uno de ellos despues de estudiarlo mucho, llega a la conclusión de que era un anillo que muchos siglos antes habia perdido el gran Rey Salomón.

Y continua la leyenda que el Rey Pescador se interesó mucho por la historia de aquel anillo, y que el sabio le contó que el motivo de haberlo él encontrado era que Salomóm había perdido el anillo dos veces.

Era un poder grande, era a partir de aquel memento el Señor de las cosas "visibles e invisibles!, el poseedor del dominio del bien y del mal en su reino, y que la grandeza de Nuestro Señor Jesucristo le había concedido aquel maravilloso don para que lo usara con firmeza, dignidad y bondad.

Por eso aquel anillo ofrecia las propiedades del Fuego que puede invadir el cielo y la tierra.

Y eso lo convertia en una maravillosa joya extrapolable al Santo Grial.

Y sigue contando la Leyenda que el Rey Pescador utilizó con bondad, justicia y honradez los dones del preciado anillo, y que al mismo tiempo continuó pescando con un anzuelo de oro, protegiendo lo mas deseado por los hombres a lo largo de todos los tiempos: "El Santo Grial",

Aquella copa de la que bebió Jesus, y pescando peces y dando la idea clara que le continuaba lo que "El Hijo de Dios hecho Hombre" habia dicho a sus discipulos: " Deseo haceros pescadores de hombres" y que la verdadera causa de la afición del Rey por pescar era que debia permanecer sentado la mayor parte del dia, al estar recuperandose de sus heridas, para el dia de mañana volver a reinar con la gloria merecida y abandonar la Isla de Avalon, la isla excelsa en la que los frutos surgen en los arboles y las simientes en los surcos, sin haber sido ni plantados ni labrados.

La víspera de Todos los Santos

"A traves de los tiempos de madres a hijos nos llegan viejas narraciones de costumbres"

Erase una vez un buen hombre llamado Hugh King, que en la Vispera de Todos los Santos, se quedó a pescar hasta tarde, refugiado en sus melancolias y en sus amores.

Era de mente volatil y solo pensaba en Hadas y Principes mientras esperaba vanamente que picaran los peces a su caña.

Y de pronto vió un gran numero de luces que danzaban y una gran multitud de personas que pasaban apresuradamente alrededor suyo con cestas y bolsas, riendo y cantando.

-Se os ve alegres -dijo Hugh King- ¿A donde vais?

- Vamos a la Feria- costestó un hombrecillo que lucia en su cabeza un tricornio adornado con una banda de oro,

Ven con nosotros y disfrutaras de la mejor comida y bebida que nunca has comido y bebido.

El buen hombre se animó y les acompañó y una mujer le dió a llevar su cesta.

Y los acompañó hasta llegar a la Feria, en un sitio oculto en el bosque.

Alli la gente cantaba, bailaba y reia.

Y habia gaiteros, arpistas y pequeños remendones que arreglaban zapatos.

La cesta era muy pesada y Hugh deseaba dejarla para ir a incorporarse al baile.

E incluso habia vislumbrado a una hermosa joven de largos cabellos amarillos que andaba riendose con gran alegria muy cerca de donde el se encontraba.

Asi que dejó la cesta, y al dejarla en el suelo salió de su interior un viejecillo.

- Ah, gracias amigo Hugh -dijo el duende- me has llevado de maravilla, pues mis miembros son debiles, pero te pagaré muy bien, apuesto muchacho, extiende tus manos.

Y el duendecillo hechó en ellas oro y mas oro, relucientes guineas doradas.

Y Hugh fué a la fiesta, y en ella comió, bebió y bailó, se lo pasó en grande, pero al cabo de muchas horas cuando aun el jolgorio continuaba se le acercó un hombre de tez obscura, bien vestido y elegante, que iba seguido de un cortejo de gente elegante como el.

- ¿Sabes quien es esta gente, quienes son los hombres y mujeres que estan bailando a tu alrededor? pregunto.

- Mira bien y dime, ¿Estas completamente seguro que no les habias visto antes?

Y al mirar Hugh vió una muchacha que habia muerto el año anterior, y luego uno tras otro, fue reconociendo a muchos de sus antiguos amigos, que como el bien sabia, estaban muertos desde tiempo atras.

Reparó entonces en que todos los bailarines, hombres, mujeres y muchachas eran los muertos en sus largos y blancos sudarios.

Y Hugh regresó a su hogar, lleno de temor y tristeza, pues ahora sabia que los espiritus habian estado con el y lo habian castigado por haber perturbado sus celebraciones en la vispera de Todos los Santos, la unica noche del año, en la que los muertos pueden dejar sus tumbas y bailar en el bosque a la luz de la luna, en esa noche que los mortales tendrian que quedarse en sus casas y no atreverse a mirarlos ni estorbarlos.....

La leyenda del atrapasueños

Hace mucho tiempo cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual Lakota estaba en una montaña alta y tuvo una visión.

En esta visión Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría apareció en la forma de una araña.

Iktomi le hablo en un lenguaje sagrado, que solo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender.

Mientras le hablaba Iktomi, la araña tomo un aro de sauce, el de mayor edad, también tenia plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas y empezó a tejer una telaraña.

Él habla con el anciano acerca de los círculos de la vida, de como empezamos la vida como bebes y crecemos a la niñez y después a la edad adulta, finalmente nosotros vamos a la ancianidad, donde nosotros debemos ser cuidadosos como cuando éramos bebes completando el círculo.

Pero Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red, en cada tiempo de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas otras malas, si te encuentras en las buenas fuerzas ellas te guiaran en la dirección correcta.

Pero si tu escuchas a las fuerzas malas, ellas te lastimaran y te guiaran en la dirección equivocada.

El continuo, ahí hay muchas fuerzas y diferentes direcciones y pueden ayudar a interferir con la armonía de la naturaleza.

También con el gran espíritu y sus maravillosas enseñanzas.
Mientras la araña hablaba continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro.

Cuando Iktomi termino de hablar, le dio al anciano Lakota, la red y le dijo: ve la telaraña es un circulo perfecto, pero en el centro hay un agujero, usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, sueños y visiones.

Si tu crees en el gran espíritu, la telaraña atrapara tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero.
El anciano Lakota, le paso su visión a su gente y ahora los indios Siux usan el atrapasueños como la red de su vida.

Este se cuelga arriba de sus camas, en su casa para escudriñar sus sueños y visiones.

Lo bueno de sus sueños es capturado en la telaraña de vida y enviado con ellos, lo malo de sus sueños escapa a través del agujero en el centro de la red y no será más parte de ellos.

Ellos creen que el atrapasueños sostiene el destino de su futuro

Cuchulainn y Emeth

Cuchulainn aún no se había enamorado jamás, a pesar de que por ser un guerrero tan famoso en el Ulster, muchas doncellas se le habían acercado en esos años tratando de enamorarlo.

Los jefes y señores de los clanes le sugerían a menudo que buscara una esposa, pero ninguna de las jóvenes lograba despertar su corazón.

Un día fue invitado a un banquete en la casa real, y ahí conoció a la hermosa y codiciada Emeth, hija de Forgall, señor de Lugach, y su joven y ardiente espíritu se inflamó de amor por ella, a tal punto que decidió pedirla en matrimonio en el acto.

Con ese propósito, al día siguiente se dirigió sin demoras al Castillo de Forgall, acompañado por su amigo Laeg.

La bella Emeth se hallaba en las almenas de la fortaleza, departiendo y bordando con las doncellas de su comitiva, hijas de los nobles súbditos de su padre, cuando vio acercarse un carro por el camino de Math.

La madre de Ehmet observó: "Uno de los hombres que se acercan parece ser el hombre más atractivo de todo Erín, pero su expresión es melancólica y triste"...

Cuando finalmente el carro se detuvo en el patio del castillo, Emeth se acercó a saludar a Cuchulainn, pero cuando éste le reveló que la razón de su presencia allí era el amor que sentía por ella, la doncella le explicó el rígido control que se padre ejercía sobre su vida.

"No puedo desposarme antes que mi hermana mayor, Fiall, ésas son las reglas de la familia", dijo ella.

Cuchulainn, bastante enojado, respondió: "No es a ella a quien amo, sino a vos, y volveré triunfador por tí, a reclamarte".

Mientras decía esto, sus ojos descendieron de los de ella hasta su escote, el cual dejaba entrever la curva suave del pecho de Emeth.

"Mía será esa llanura, la dulce y mágica llanura que conduce al valle de la doble esclavitud!" exclamó el fervoroso joven, a lo que la dama respondió " Nadie llega a esta llanura sin antes haber cumplido con sus deberes, y los tuyos aún están por comenzar a ser cumplidos...", una cauta pero no desalentadora réplica.

Cuchulainn montó en su carruaje, y se fue. Pero las palabras de Emeth había calado hondo en su mente, entonces al día siguiente comenzó a prepararse para la guerra y las hazañas heroicas que Emeth le pedía que realizara, y marchó a la aventura.

Entre sus hechos famosos, figuraron la derrota de Scatagh, la diosa guerrera, y el aniquilamiento de los malévolos hijos de Nechtan, los mismos que habían asesinado a incontables hombres del Ulster.

Cuchulainn obtuvo fama, gloria y un gran botín de sus hazañas, y una vez concluidas, se dirigió a buscar a Emeth, como estaba implícitamente claro entre ellos.

Una vez en el castillo de Forgall, solicitó formalmente la mano de su amada, y dejó la dote correspondiente a la hermana mayor, como era la costumbre.

Y así fue conquistada Emeth, tal como ella lo había pedido, tras lo cual Cuchulainn la llevó a Emain Macha y la hizo su esposa, para no separarse jamás hasta el momento de su muerte.

El nacimiento de Cuchulainn

Cuenta la leyenda que la doncella Dectera, hija de Cathbad, uno de los más destacados nobles de la Corte de Connor Mc Nessa, desapareció un día junto con otras cincuenta jóvenes vírgenes y durante más de dos años no se supo nada de ellas.

Ya hacía tiempo se había dejado de buscarlas, cuando durante una cacería en la que tomaban parte los más prestigiosos Señores del Ulster, vieron posarse sobre una llanura cercana a la capital, Emain Macha, a una bandada de pájaros blanquísimos.

Los nobles decidieron cazar a las aves, persiguiéndolas con sus carros y lanzando piedras y lanzas.

A través de campos, arroyos y pequeños bosques continuó la persecución.

Pronto notaron que eran aves muy extrañas, ya que volaban divididas en nueve grupos, cantando, y cada grupo era guiado por una pareja de aves sujeta entre sí por un delgado yugo de plata.

Llegó la noche, y los cazadores estaban cansados y frustrados por el fracaso de la cacería.

El rey Connor envió a dos hombres a buscar un refugio.

Estos siguieron la ribera del Boyna, hasta llegar a las cercanías de Brug na Boyne, donde descubrieron una humilde choza.

Sin embargo, viendo que la noche se estaba cerrando cada vez más, se acercaron a la cabaña, siendo recibidos por un hombre joven, de aspecto gentil y elegante, junto al cual se encontraba una hermosa dama, su esposa.

Ambos salieron a recibir a los enviados, invitándolos con deferencia a compartir esa noche con ellos en su morada.

La comitiva entera cruzó, un rato después, las puertas de la cabaña, y esta se convirtió de pronto en un hermoso castillo, con salón de banquetes, aposentos y demás.

Sin embargo, la mayor sorpresa fué cuando el Rey reconoció en la dama a la bella Dectera, la perdida doncella, y en su esposo a Lugh, el del "Brazo Largo", hijo de Ethlinn, y en las doncellas que los acompañaba, a las cincuenta vírgenes que habían desaparecido.

A pesar de la intriga, la velada transcurrió apacible, estaban todos tan cansados que casi ni hablaban.

Pero, la aún más insólita revelación llegó en la mañana, cuando todos despertaron y se hallaron yaciendo sobre la hierba, y todo lo visto en la noche había desaparecido mágicamente.

En lugar de la cabaña, había un pequeño recinto, donde en su interior había una modesta cuna con un niño muy pequeño.

Este era el regalo que Dectera hacía al pueblo del Ulster a través de su rey, Connor Mc Nessa, el cual había sido atraído con el señuelo de los pájaros, hasta el mágico lugar de Brug Na Boyne.

El niño fué llevado por los nobles hasta el palacio, y entregado a Finchaum, la hermana de Dectera, quien lo aceptó y bautizó como Setanta, viviendo desde ese momento en las posesiones que el Rey le otorgara a su madre adoptiva.

Con el tiempo creció y se convirtió en un apuesto joven, y luego adoptó el nombre de Cuchulainn.

También se cuenta que el archidruida Morann, cuando el bebé Cuchulainn llegó al castillo, profetizó lo siguiente: "Sus hazañas le ganarán el aprecio de los hombres y estarán en boca de todos.

Reyes, sabios y guerreros cantarán sus alabanzas, pues este niño vengará las injusticias que los afligen, luchará en sus combates y paliará sus necesidades.

La Guerra por Etain

Según cuenta la leyenda, Etain, hija de Etar creció con una belleza envidiable.

Echoy, rey de Irlanda, quien andaba buscando una buena mujer para casarse, se enamoró de ella nada más al verla.

Se casó pues con ella y pasaron años juntos.

Eochy tenía un hermano llamado Ailill.

Sucedió que Aillil cayó enfermo y nadie sabía la causa de sus males.

Él mismo le confesaría después a Etain que la causa era su amor por ella, y la convenció de que si no llegaban a consumar ese amor él moriría.

Etain se cita con Ailill para amarse pero éste no llega a la cita.

Quien llega es Midir el Orgulloso, quien le dice que él había hechizado a Aillil para poder citarse en ese sitio con ella.

El le pide que se fuera con él a la Tierra de la Juventud, pues ya Fuamnach había muerto.

Etain no entendía nada, así que Midir le explicó todo su pasado.

Poco después se fueron los dos esposos inmortales.

Eochy se enfadó mucho al saber de la fuga de su esposa, y fue donde un famoso druida quien le informó donde estaba el palacio de Midir.

Eochy y su ejército fue a buscarla a la Tierra de la Juventud y encontró fuerte resistencia por parte de la gente de Midir, pero al final quedaron acorralados y Midir tuvo que ceder y le dijo a Eochy que se la entregaría.

Entonces, ante los ojos de Eochy desfilaron 50 doncellas tan igual de bellas como Etain.

Midir dijo: "escoge a tu verdadera esposa".

Se dice que Etain le hizo una señal y así pudo él acertar la escogida.

Etain volvió a vivir con Eochy y le dio una hija a quien llamaron también Etain.

La historia de la Princesa Eithlinn

La historia trata de que Balor, el rey de Fomorian, habia oido en una profecia Druidica que el seria asesinado por su nieto.

Su unico hijo era una pequeña niña llamada Ethlinn.

Para evitar el presagio él, la encarcelo en un alto torreon que mando construir en un promontorio escarpado, el Tor Mor en Isla de Tory.

Puso a la muchacha a cargo de doce matronas, que fueron encargadas estrictamente de impedirle que viera la cara de un hombre en su vida, o incluso enseñarle que no habia ningun ser de diferente sexo al suyo.

En este aislamiento Ethlinn crecio y se convirtio en una doncella de superior belleza.

Ocurrio que habia en el continente tres hermanos, a saber, Kian (o Cian), Sawan, y Goban el herrero, el gran armero y artificiero del mito irlandes,

Kian tenia una vaca magica, cuya leche era tan abundante que todo el mundo queria poseerla, y el tenia que guardarla bajo una estricta proteccion.

Balor decidio que el poseeria esa vaca.

Un dia Kian y Sawan vinieron a la fragua para recoger algunas armas que habian encargado para ellos; habian traido acero fino para ese proposito.

Kian entro en la fragua y dejo a Sawan a cargo de la vaca.

Balor aparecio ahora en escena, asumiendo la forma de un pelirrojo muchacho, y le dijo a Sawan que el habia oido por casualidad a los hermanos dentro de la fragua preparar un plan para usar todo el acero fino para sus propias espadas, dejando el metal comun para las de Sawan.

Este ultimo, lleno de rabia, le dio el ronzal de la vaca al muchacho y entro corriendo dentro de la fragua para poner fin a esta vil estratagema.

Balor se llevo la vaca inmediatamente, y la arrastro hacia el mar a la Isla de Tory. Kian entonces determino vengarse de Balor, y con este fin busco consejo de una druidesa llamada Birog.

Vistiendose con ropas de mujer, fue llevado con hechizos magicos por el mar, donde Birog, que le acompañaba, represento ante los guardianes de Ethlinn que eran dos nobles señoras que habian llegado hasta la costa escapando de un raptor, y rogaron por un refugio.

Fueron admitidos; Kian encontro el medio de tener acceso a la Princesa Ethlinn mientras las matronas fueron puestas por Birog bajo el hechizo de un letargo encantado, y cuando despertaron Kian y la Druidesa habian desaparecido cuando vinieron.

Pero Ethlinn le habia dado su amor a Kian, y pronto sus guardianes averiguaron que ella iba a tener un niño.

Temiendo la ira de Balor, las matronas la persuadieron de que toda la transaccion no era mas que un sueño, y no dijo nada sobre eso; pero a su debido tiempo Ethlinn dio a luz tres hijos en un nacimiento.

Las noticias de este hecho llegaron a Balor, y enojado y temeroso ordeno que los tres infantes fueran ahogados en un remolino lejos de la costa irlandesa.

El mensajero que fue encargado de llevar a cabo esta orden envolvio a los niños en una sabana, pero al llevarlos al lugar fijado el alfiler de la sabana se solto, y uno de los niños cayo en una pequeña bahia, conocida actualmente como "Port na Delig", o el Puerto del Alfiler.

Los otros dos bebes fueron ahogados como estaba previsto, y el sirviente informo que su mision habia sido cumplida.

Pero el niño que había caído en la bahía fue protegido por las Druidesas, que lo llevaron a la casa de su padre, Kian, y Kian lo dió en acogida a su hermano el forjador, que le enseñó su propio oficio al niño y consiguió que fuera un experto en cualquier tipo de habilidad y trabajo manual.

Este niño era Lugh.

Cuando creció y se convirtió en un joven, los Danaans lo pusieron a cargo de Duach, "la Oscuridad", Rey de la Gran Llanura (El país de las hadas, o "La Tierra de los Vivos", que también es la Tierra de los Muertos), y aquí habitó hasta que alcanzó la virilidad.

Cuchulainn en la tierra de Skatha

Cuchulain era un joven que pensaba en cómo prepararse para la guerra y para las hazañas heróicas con que ganarìa el corazón de Emer, la mujer a la que aspiraba.
El había escuchado sobre una fuerte guerrera llamada Skatha que, en la Tierra de las Sombras, enseñaba a los jóvenes héroes.
Cuchulain enfrentó grandes peligros en el camino, cruzando oscuros bosques e inmensos desiertos.
Después de escapar de las bestias de Perilous Glen, llegó al puente de los obstáculos que debía cruzar para llegar a las tierras de Skatha.
Alli encontró a muchos hijos de los príncipes de Irlanda, que esperaban aprender las artes de la guerrera.
Entre ellos estaba su amigo Ferdia, hijo de Daman, a quien pidió que le explicara cómo llegar a las tierras de Skatha.
El puente de los obstáculos era muy estrecho y estaba sobre un desfiladero, donde muy abajo se podía ver un mar ardiente donde nadaban monstruos hambrientos.
Ferdia le dijo: "Ninguno de nosotros ha cruzado el puente, pues hay dos hazañas que Skatha enseña al final, una es saltar por encima del puente y la otra es lanzar la Gae Bolg.
Si un hombre pisa los exptremos del puente, inmediatamente la mitad se alza y lo devuelve a su punto de orígen, y si salta sobre él, puede perder el equilibrio y caer donde los monstruos."
Cuchulain decidió reponerse del viaje, y cuando cayó la noche, ensayó el cruce del puente.

Tres veces lo intentó, y las tres veces fue rechazado, mientras sus compañeros se burlaban de él por no ser capaz de esperar la ayuda se Skatha.

En el cuarto salto llegó a la mitad del puente, y con un salto más, estuvo frente a la fortaleza de la mujer guerrera.

Ella le alabó su coraje y lo admitió como alumno.

Durante un año y un día Cuchulain vivió con Skatha y aprendió con facilidad todo cuanto ella le enseñaba.

Finalmente fue instruido en cómo usar la Gae Bolg, que se lanzaba con el pie y al entrar en el cuerpo del enemigo agrietaba cada músculo de su cuerpo.

Skatha le dio la poderosa arma ya que, antes de conocerle, había considerado que nadie era adecuado para poseerla.

La prometida del Señor

Vivía en Noruega un señor muy rico, poseía tierras y oro en abundancia, su hacienda era extensa y sus bolsillos nunca estaban vacíos.

Sin embargo este rico señor se sentía solo, pues su esposa había muerto.

Un día vio a la hija de unos de sus granjeros trabajando y la muchacha le gustó.

El hombre pensó que a la joven le agradaría ser su esposa y se dirigió a ella.

La chica, tras oír la declaración del señor, le dio las gracias por su interés, pero lo rechazó con buenas palabras y continuó su trabajo.
El hombre no se dio por vencido y se encaminó a la casa del padre, pensando que quizá él sería más prudente que la hija y lo aceptaría.

El padre de la joven se sintió satisfecho con la proposición de matrimonio y convinieron los dos en mantener el secreto hasta el día de la boda, para que la hija no tuviera oportunidad de quejarse; cuando todo estuviera preparado mandaría a la muchacha a casa del señor como si fuera a hacer un encargo.
Cuando llegó el momento de la boda y todos los invitados estaban presentes, el propietario mandó a uno de sus criados a la granja en busca de lo pactado.

El joven llego a la casa de la novia y le dijo al granjero:

-Me envía mi señor a por lo que vos le habéis prometido.

El hombre lo mando al campo, asegurándole que allí estaba lo que debía recoger.

Al llegar allí el criado sólo vio a la hija recogiendo el heno, se acercó a ella y le pidió lo que su padre había prometido al amo.

La joven se dio cuenta de lo que sucedía y respondió con seguridad:

- Lo que tu amo quiere es nuestra vieja yegua, ve al establo y recógela.

El criado cogió la yegua y la llevó a las caballerizas de la hacienda.

Cuando su amo lo vio de vuelta le preguntó si había traído lo pactado, el joven sin sospechar nada le respondió que si.

El amo encantado mandó a sus criados a que la subieran a un dormitorio.

Los criados asustados corrieron a subir a la yegua por las escaleras y la metieron en una de las habitaciones.

El amo fue mientras a buscar a las doncellas para que prepararan a la novia con el vestido y los adornos.

Cuando las mujeres vieron a la yegua en la habitación pensaron que sería una broma, riéndose mucho vistieron al animal con un traje nuevo y le colocaron las joyas; en la cabeza le pusieron una corona de mirto.

Bajaron divertidas a anunciar que todo estaba listo y el amo mandó traer a la prometida.

En ese momento, un cortejo nupcial entró llevando la yegua, cuando los invitados vieron a la extraña novia se echaron a reír, burlándose de su huésped.

El propietario de la hacienda se sintió avergonzado y muy humillado; nunca más volvió a molestar a la muchacha que lo había engañado.

Finn MacCulham y el Salmón del Conocimiento

Cuenta la leyenda que antes de que los Tuatha De Dannan llegaran a Irlanda, los duendes del bosque (el pueblo de Sidhe) escondieron toda la sabiduría de la Tierra en siete avellanos, para protegerla del demonio Formors.

Para guardar los Árboles de la Sabiduría crearon un pozo en el que una bestia mágica vivía encargado de su protección.

Años más tarde, una niña llamada Sinnan quiso coger avellanas de allí, pero en cuanto se acercó a uno de los árboles, la bestia la agarró y la lanzó lejos de allí creando un gran surco del pozo hasta el mar.

El río que se formó fue llamado Sinnan, y es el que hoy se conoce por Shannon.

Una de las avellanas cayó al río, donde un salmón se la comió, convirtiéndose así en el ser más sabio de la Tierra.

Todos los hombres de Erin se afanaron en pescar al salmón, pues quien lo comiera adquiriría su saber, pero el pez era demasiado listo para dejar que le cogieran.

Demna MacCumhal era un joven príncipe de unos diez años edad, que respondía al apodo de Finn, cuando fue en busca del ermitaño Finegas para que lo tomara como aprendiz.

Finegas estaba ocupado en la búsqueda del salmón cuando acogió a Finn, y estando con él, finalmente lo atrapó.

Una profecía decía que el salmón sólo sería consumido por un elegido, cuyo nombre era Finn.

Finegas creyó que se trataba de él mismo, y no desconfió de un joven llamado Demna.

Le encargó que lo cocinara, pero que no se le ocurriera probarlo. Finn no sabía que se trataba del Salmón de la Sabiduría, así que obedeció y lo asó diligentemente.

Estaba el pescado chisporroteando en el fuego, cuando una gota de grasa saltó en el pulgar de Finn.

Él se lo chupó, y se convirtió entonces en el ser más sabio de la Tierra.

Cuando Finegas se dio cuenta y Finn le hubo revelado su apodo, le dejó terminar con él.

Desde entonces, cada vez que Finn tenía que tomar una decisión, se chupaba el pulgar.

Finn MacCumhal se convirtió después de algunos años en el capitán de los Fianna (fina), una orden de caballería parecida a la de la Tabla Redonda, que fue la más poderosa de su tiempo, y se ocupaba de guardar las costas de Irlanda.

Los caballeros de esta compañía no eran héroes tipo estándar, sino hombres normales sin armaduras y con cualidades específicas.

Finn MacCumhal y la cierva

Un día en que Finn y sus compañeros regresaban con sus perros de una cacería en el monte Allen, una cierva se cruzó por su camino y todos comenzaron a correr tras ella.

Pronto los perseguidores fueron quedando atrás, excepto Finn y sus dos perros, Bran y Skolawn.

Estos perros tenían un origen muy peculiar ya que eran hijos de Tyren, tía de Finn, que había sido transformada en perra por un encantamiento.

Eran los mejores canes de toda Irlanda y Finn les admiraba y amaba mucho.

Cuando la cacería se dirigía hacia un valle, la cierva se detuvo, se recostó, y Finn vio que sus perros jugaban con ella lamiéndole la cara.

Finn ordenó que nadie le hiciera daño y ella los siguió durante todo el camino de regreso.


Esa misma noche, él se despertó y vio junto a su cama a la mujer más hermosa que jamás había visto durante toda su vida, y ella le dijo:

"Soy Saba, Finn, soy la cierva que perseguiste en la cacería de hoy.

A causa de no haber querido dar mi amor al druida de la tierra de las hadas, me convirtió en lo que has visto, y he estado así durante tres años.

Pero uno de sus esclavos, apiadándose de mí, me reveló que si podía llegar hasta vuestra morada de Allen, oh Finn, volvería a mi forma original.

Temía ser destrozada por vuestros perros o herida por los cazadores, y por eso sólo me deje alcanzar por vos, y por Bran y Skolawn, quienes tiene la naturaleza del hombre y no me harían daño".

Finn prometió protegerla y pronto él la hizo su esposa.

Tan profundo fue el amor que se tuvieron, que durante meses no se preocupó de luchar ni guerrear, sino simplemente de pasar cada día con su bella esposa.

Un día llegó la noticia de que barcos de guerra del Norte estaban en la bahía de Dublín, así que él mando llamar a todos sus hombres, y le dijo a su esposa: "Los hombres de Erín nos dan tributo y hospitalidad para que los defendamos de los invasores, y sería una vergüenza aceptar los pagos sin dar de nuestra parte lo que se pide".

Durante siete días estuvo ausente Finn, hasta que los escandinavos se alejaron de las costas de Erín.

Al octavo día regresó entre los suyos, pero vio la preocupación en los ojos de hombres y mujeres y Saba no estaba en la muralla esperando su regreso.

Ante el pedido de Finn, le contaron lo que había sucedido:

Saba esperaba ansiosa su regreso, y un día apareció Finn con sus dos perros, y hasta se escucharon las notas de la llamada de caza de los de la Fianna en el viento.

Saba corrió hacia la verja a recibir a su amado, pero era un falso Finn que blandió una varita de avellano y la convirtió de nuevo en un ciervo.

Sus perros comenzaron a perseguirla haciéndola huir.

Los hombres tomaron todas las armas que pudieron y salieron en busca del hechicero, pero no encontraron a ninguno de los dos.
Finn se retiró a su habitación y se encerró un día completo, aunque luego siguió ocupándose de los asuntos de la Fianna como siempre.

Durante siete años buscó a Saba por cañadas, bosques y cuevas de toda Irlanda, con la sola compañía de sus fieles perros hasta que perdió toda esperanza y renunció.

Un día mientras cazaba en Ben Bulban oyó que los perros gruñían con furia, él y sus hombres corrieron hacia ellos y encontraron que los canes intentaban acercarse a un niño de largos cabellos rubios, que estaba desnudo al pie de un árbol, mientras Bran y Skolawn los mantenían a distancia.
Los fians apartaron a los perros y se llevaron con ellos al muchacho que, cuando aprendió a hablar, les contó su historia.

Él no había conocido ni padre ni madre alguna.

Siempre había vivido en un valle cerrado por acantilados altísimos y había sido cuidado por una cierva amorosa.

Durante el verano se alimentaba de frutos silvestres y durante el invierno se mantenía con las provisiones que guardaba en su cueva.

De tanto en tanto, aparecía un hombre de aspecto oscuro que hablaba con la cierva, a veces con ternura y otras con amenazas, pero la cierva siempre huía de él.

Un día, el hombre llegó y estuvo largo rato con la cierva, hasta que la tocó con una varita de avellano y la obligó a seguirlo sin mirar atrás.

El niño intentó ir tras ellos pero no pudo mover su cuerpo, llorando de rabia y desolación, cayó al suelo y perdió el sentido.

Cuando volvió en si estaba en la ladera de la montaña de Ben Bulban y durante días buscó aquel valle verde, hasta que los perros lo encontraron.

Finn se dio cuenta de que era su propio hijo y le llamó Oisin, pequeño ciervo.

Fue conocido como guerrero y gran compositor de canciones y fábulas.

La inquietante leyenda de la calavera

Cuentan que hubo una vez un hombre, dueño de una granja en Irlanda, que un día discutió fuertemente con su hijo único.

Tras la discusión nunca más volvieron a hablarse, y, al poco tiempo, el joven murió repentinamente.

Tal era el odio que el padre aún albergaba en su corazón que no se presentó en el funeral de su propio hijo, ni acudió al cementerio cuando lo enterraron.

Pasó el tiempo.

El granjero se convirtió en un hombre taciturno y poco sociable.

Aún así, cumplía con las obligaciones ciudadanas y cuando murió un vecino fué al entierro.

Al término de la ceremonia, el granjero se quedó un rato en el cementerio.

Paseando por entre las tumbas, encontró una calavera.

Por aquellos tiempos, los sucesos sobrenaturales estaban a la orden del día, y así sucedió que la calavera, con un crujido inquietante, movió las mandíbulas para hablar:

-Mañana –le dijo- pasaré la noche en tu casa, con la condición de que vuelvas tú más adelante a hacerme compañía en el cementerio.

El granjero, convencido de hallarse ante alguna señal del otro mundo, no dudó en aceptar.

Además, decidió buscar un testigo e invitó al cura a visitarle la siguiente tarde. Cuando estaban cenando, se oyeron unos golpes secos en la puerta.

Aunque nadie abrió, una calavera apareció de repente encima de la mesa.

Ante la estupefacción de los dos comensales, el esqueleto dió buena cuenta de las viandas, y desapareció.

A la noche siguiente, el granjero se armó de valor para cumplir con su parte del trato, aunque esta vez no obtuvo compañía.

Se introdujo en el cementerio y buscó la calavera entre las tumbas donde la había encontrado la primera vez, sin suerte.

Al lado de la iglesia, había una escalera con tres peldaños, junto a un prado.

El granjeró los bajó, y se encontró de repente ante una escena surgida de la niebla en la que vió hombres enzarzados en una sangrienta pelea, con palas de madera y guadañas.

Al verle, los contendientes se dirigieron a él preguntándole:

-¿Acaso buscas una calavera descarnada? Mira a ver en este campo de al lado, buen hombre.

Asustado por el tono de voz de ultratumba que proferían aquellos hombres, el granjero pasó corriendo al campo de al lado, para encontrarse en medio de una refriega salvaje entre hombres y mujeres.

También entonces detuvieron su pelea, para decirle:

-¿Buscas un cráneo blanqueado? Se acaba de ir al campo de aquí al lado.

Lleno de miedo, huyó el granjero y llegó ante una casa que parecía haber aparecido por arte de magia.

Sin pensarlo dos veces, penetró en su interior.

Nada más entrar un fuego ardió en la chimenea, y junto al hogar vió una dama y una criada.

La primera, desconsolada y aterida de frío, caminaba de un lado para otro, intentando acercarse al fuego, pero la criada la apartaba a empujones.

Al verlo, le miraron con unas vacías cuencas de ojos y le dijeron:

-Si buscas la calvera, la encontrarás en la habitación de al lado.

Allí corrió a refugiarse el pobre granjero.

Por fin, vió sobre el suelo, en un rincón, cubierta de polvo blanco, a la calavera deslucida.

Pero no estaba sola, tres figuras se hallaban tras ella, como sombras de raídos ropajes negros, tres mujeres desgreñadas, pálidas y frías.

Con una voz que parecía un eco, la calavera ordenó:

-¡Mujer!¡Dale de cenar a nuestro invitado!

Con una actitud más propia de zombie que de viviente, la mujer se adelantó tambaleándose para poner sobre la mesa un poco de pan negro y una sucia jarra con agua.

El hombre, no se atrevió a probar aquello.

Entonces la voz de la calavera sonó de nuevo desde el oscuro rincón:

-¡Mujer! ¡Da la cena a nuestro invitado!

Una seguna mujer arrastró los pies hasta la mesa, en la que colocó aún menos cantidad y peor comida y bebida. La voz de la calavera tronó entonces:

-¡Mujer!¡La cena para el invitado!

Y un tercer guiñapo humanoide se apresuró hacia la mesa, pero está vez de sus manos surgieron manjares y bebidas apetitosas, y el hombre, por fín, comió y bebió hasta hartarse.

Luego descubrió que la calavera se hallaba ante él, sobre la mesa, y una luz parecía brillar en los cuévanos:

-Voy a explicarte cuánto has contemplado, hombre, pues tu valor y arrojo lo merecen.

Fueron los hombres contendientes en vida vecinos que luchaban entre sí por tierras que tenían unas junto a otras, y movían las estacas, y cambiaban las margenes, y ahora tienen que luchar entre sí por siempre.

Los hombres y mujeres enzarzados en cruel pelea fueron parejas casadas en vida que solían enfrentarse en sus casas, y ahora así seguirán por toda la eternidad.

La señora que viste aquí al lado, muerta de frío, fue en vida cruel con su criada, y ahora sufre la venganza hasta el Día del Juicio.

Y las tres mujeres oscuras, esas eran mis esposas.

La primera siempre me trató mál, la segunda peor, y la tercera me cuidó bien, y así he querido que siga siendo.

En cuanto a tí, desgraciado, viniste a mí por no asistir al funeral de tu hijo, y sí fuiste sin embargo al de un extraño.

Dime, ¿cuánto tiempo crees que ha pasado desde que saliste de tu casa?

-En la tarde de ayer salí a buscarte, calavera- respondió titubeante el granjero.

-Aquí llevas setencientos años- sentenció la voz del cráneo-.

Una oportunidad te queda, vuelve al cementerio, busca la tumba de tu hijo, póstrate ante él, y arrepiéntete, quizá aún puedas obtener el perdón.

Volvió el hombre a hacer el camino de vuelta, recorriendo tierras que le parecieron extrañas, hasta llegar al viejo cementerio.

Encontró la desvencijada tumba de su hijo, se arrodilló en tierra y pidióle perdón.

El suelo se resquebrajó silenciosamente entonces, de las profundidades surgió una mano, sujetó la suya, y como jirones de niebla, ascendieron al cielo los espíritus del padre y del hijo.

Luz de luna

Las últimas horas Braont había estado divagando por el bosque, lejos de su poblado, todo empezó cuando él había salido a vigilar las cercanías de la fortificación donde el habitaba con todos los suyos, en los últimos meses habían sufrido algunos ataques de una de las tribus vecinas.

En la zona donde se encontraba el poblado de Braont, la espesura del bosque era tal que permitía un grupo no demasiado numeroso el aparecer y desaparecer en cuestión de segundos sin que se pudiera apreciar su presencia con la suficiente antelación, si además era una de esas mañanas en las que la niebla envolvía el bosque la situación era aún más peligrosa.

Pero el poblado de Braont llevaba allí mucho tiempo, desde que el padre de su abuelo llegó procedente de tierras más al norte en busca de buenos pastos y bosques en los que subsistir, y aquel robledal salpicado de grandes hayas era ya un lugar sagrado para su pueblo, los druidas se internaban en la espesura del bosque donde tenían sus altares, a los que nadie excepto ellos osaban acercarse.

Aquella noche de fina lluvia, el joven guerrero estaba preparado para vengar las afrentas recibidas por los suyos en los últimos días, Braont se separó del grupo para buscar un sitio desde el que poder tener mejor visibilidad sobre esa parte del bosque, una vez hubo andado unos metros, observó a los lejos una gran piedra granítica que se elevaba justo debajo de las copas de algunos árboles, sin duda alguna ese era un buen punto desde él que podría observar los movimientos en el bosque.

El joven se dispuso a escalarla para poder comprobar la bondad de aquel punto de vista, dejó todas sus armas en el suelo, excepto el puñal corto que siempre guardaba trás sus pantalones, la piedra apenas presentaba fisuras a las que poder agarrarse, además su base estaba sembrada de pequeñas rocas puntiagudas que hacían más peligrosa la escalada en caso de caída, pero esto no pasaba por la mente de Braont, a la hora de tener que enfrentarse ante cualquier medio de la naturaleza, las dificultades no empañaban su valor, era lo que le habían enseñado a él, y de lo que siempre se jactaban sus antepasados.

Una vez superados los diez u once pasos necesarios para poder llegar a la cima, diose cuenta de que aquella roca extraña y difícil de escalar estaba justo en aquel momento orientada en la dirección en la que se encontraba la luna,

Braont calculó por la posición de la luna respecto al bosque que debía ser medianoche, ahora empezaba a soplar una suave brisa que no era demasiado fría pues la estación veraniega ya había llegado,

En las cercanías de su poblado todos se reunieron días atrás para celebrar la llegada de los meses calurosos, ya habían prendido fuego a las hogueras como ofrenda a los dioses para que el resultado de las cosechas fuera bueno y sus almas se purificaran de malos espíritus.

De pronto el guerrero quedó cegado por una luz de la que no pudo ver su procedencia, Braont se agacho sobre al apendice puntiagudo en el que terminaba la roca, y se asió con las dos manos para evitar perder el equilibrio debido a la falta de visión, pasaron algunos segundos y un sudor frío empezo a resbalar por su frente, en este breve tiempo su mente había estado dando vueltas a un ritmo trepidante sobre la situación en la que se encontraba.

Su primera idea era que estaba frente a la manifestación de alguna divinidad del bosque que moraba en las cercanías de esa piedra, y él había osado entrar en sus dominios, se encontraba frente a lo único a lo que sus mayores le habían enseñado a temer.

Pronto comprendió que en esa situación su fin estaba cercano, aunque sus ansias juveniles de vivir le obligaron a seguir pensando, él había sido buen seguidor de las enseñanzas de los druidas, siempre había sido respetuoso al extremo en los sacrificios a los dioses, y ahora se preguntaba porque había caído en su desagrado.

Mientrás tanto la luz había ido disminuyendo en intensidad sin que el céltico guerrero lo hubiera apreciado pues mantenía sus ojos sellados de temor, luego escucho un susurro seguido de una brisa de aire que le dio suavemente en la cara como devolviendole el aliento a su espíritu, se reanimo de tal forma que abrió los ojos, al hacerlo poco a poco fue teniendo una visión clara de lo que frente a él se encontraba, desde la misma luna una intensa luz iluminaba un cuerpo de mujer joven, Braont se fijó poco a poco más en ella.

Vestía blanca túnica, su pelo era como el de Braont, del color de los camps que los suyos cosechaban al inicio del mes más caluroso, del color del sol, su gesto era dulce.

En ese instante el guerrero apreció que la mujer que se encontraba frente a él no se apoyaba sobre ningún elemento, y sin embargo estaba a la misma altura que él sobre la cima de la roca, su temor volvió a aflorar, era el miedo a lo sobrenatural, a lo divino, pensó que la única solución era saltar de esa roca y salir corriendo a encontrar al resto de su grupo antes de que ese espíritu decidiese mostrar su poder, tensó sus músculos y se dispuso a saltar al suelo, la altura de la roca era como de unas diez veces la longitud del cuerpo de Braont, pero eso no le importaba, solo quería correr y seguir viviendo.

Cuando estaba dispuesto a saltar, la mujer que estaba frente a él callada, sonrío con dulzura, y Braont que seguía teniendo un miedo atroz, se quedó parado unos segundos perplejo frente a la belleza de la imagen que frente a él se encontraba, era como si fuese teniendo menos miedo por instantes.

Así transcurrieron unos segundos más, durante los cuales el joven no se atrevío a pestañear, ni por un segundo relajó sus musculos que estaban prestos a realizar el arriesgado salto, pero de pronto la luz fue perdiendo intensidad hasta que desapareció del todo, Braont aún permaneció unos instantes mirando el bosque en la dirección en la que la luna proyectaba su luz, pero ya no veía a la joven.

El aire volvió a soplar de nuevo y el guerrero se encontró de pronto de nuevo en la consciencia de su situación anterior, los demás del grupo seguro que debían andar buscándole y él no podía saber que tiempo había transcurrido desde que se separó de ellos, para él había sido como una eternidad.

Destrepó los pasos de roca hasta llegar a la base de la piedra, recuperó el resto de sus armas y empezó a correr en la dirección en la que había abandonado el grupo, tras avanzar unos metros se volvío a mirar hacia la roca y la zona del bosque más iluminada que ahora se encontraban detrás de él, la luna seguía clareando esa parte del denso hayedo como si fuese pleno día.

Braont volvió a inciar su carrera y mientras se dirigía al encuentro de sus compañeros, recordó como una vez su abuelo anciano le contó que los dioses siempre veían con agrado a los guerreros más nobles y valerosos, y como un guerrero de la tribu, cuando vivían en los bosques del norte, una noche fué envuelto por una espesa niebla que le llevó lejos de su casa, y que al volver contó a los druidas del poblado que se había encontrado con el espíritu que moraba en el bosque, y que como tras contarlo y a pesar de ser un guerrero valeroso fue rechazado por los druidas y a partir de entonces fue perdiendo estima entre los suyos.

Pero Braont pensaba que a él no le pasaría lo mismo, el no iba a contar nada en el poblado sobre lo que le había acontecido, aunque ¡por Lugh!, estaba seguro de que esa noche se había encontrado frente al espíritu de la mismísima luna en el bosque, y estaba seguro de que él y los suyos esa noche iban a vencer a sus enemigos de la tribu vecina, esa noche iban a contar con una ayuda inestimable, esa noche les iba a ayudar la LUNA.


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