jueves, 29 de enero de 2009

HENRI MATISSE


HENRI MATISSE (1869-1954)


Al comienzo de su trayectoria practicó el dibujo del natural en un estilo más bien tradicional.
Más adelante pasó a pintar luminosos paisajes de Córcega y de la Costa Azul, dejándose llevar por los aires impresionistas de la época, y practicó esporádicamente el puntillismo o divisionismo.
Lujo, calma y voluptuosidad (1904- Centre Georges Pompidou)

Pronto abandona el puntillismo en favor de la exaltación del color y del sentimiento propios del fauvismo.
Su obra causa un gran impacto en el Salon de Otoño de 1905, debido a la sabia saturación de los colores chillones.
La raya verde (Retrato de Madame Matisse) (1905-Statens Museum for Kunst, Copenhagen)

La construcción con el color, la supresión de detalles y la simplificación formal dominaban sus cuadros con gran audacia y seguridad. Matisse dibuja con el color, que es el que da entidad a la pintura pudiendo desempeñar el papel de dibujo, de perspectiva y de sombra de volúmenes. En su obra hay alegría, paz y serenidad, es un arte amable, apacible, es un camino hacia la profundidad de sí mismo.
La alegría de vivir (1906-Fundación Barnes, Merion, PA)


A partir de 1907 su estilo se hizo más definido. Mediante zonas de color diferenciadas, tradujo la forma de los objetos y el espacio existente entre ellos, además de introducir arabescos y crear un ritmo característico en sus cuadros. Su uso del color fue de una gran sensualidad, aunque siempre muy controlada por una metódica organización estructural. Otro de sus rasgos peculiares es la sensación de bidimensionalidad, en los que la ilusión de profundidad queda anulada mediante el uso de la misma intensidad cromática en elementos que aparecen en primer o en último plano.
La habitación roja (Armonía en rojo) (1908-Hermitage)

En 1909 recibe del coleccionista ruso Schukin el encargo de pintar dos grandes paneles: La música y La danza
Volumen y ritmo se conjugan armoniosamente. Usa tres colores para imprimir movimiento a los bailarines que parecen flotar con ritmo.
La danza I (1910-MOMA, NY)
La danza II (1910-Hermitage)
La música (1910-Hermitage)

En 1911 viaja a Moscú para instalar los paneles en casa de Schukin y conoce los iconos y las artes decorativas bizantinas.
El Estudio Rojo
Destaca la simplicidad del colorido. La superficie del cuadro es mate y plana y representa el estudio del artista.

En 1912 y 1913 viajó a Marruecos, donde la luz le inspiró cuadros sobre paisajes mediterráneos de gran colorido.
El Jardín Marroquí (1912, MOMA, NY)

Su contacto, en 1914 con Juan Gris puede ser el origen de ciertos escarcelos cubistas.
Los marroquíes (1916-MOMA, NY)

Hacia 1917 se instaló en Niza, conoció a Renoir, y su estilo se hizo más sutil. Comienza en su obra una etapa de intimismo, con interiores, desnudos, odaliscas y naturalezas muertas como temas predominantes. Produjo en este período algunas de sus obras más célebres, como Ventana en Niza y la serie de las Odaliscas, donde queda claramente plasmado el gusto de Matisse por la ornamentación y el uso de arabescos.
Odalisca con pantalones rojos (1921-Centre Georges Pompidou)

El encargo de 1930 de Alfred J. Barnes para pintar un gran mural decorativo en Merion, PA, permitió a Matisse recuperar el hilo de su aspiración decorativa, que ya había rayado en una gran altura con La danza de Moscú. No es casual que el tema elegido volviera a ser el mismo.

Los papeles coloreados con gouache y recortados protagonizan los últimos diez años de la vida del pintor, a partir de las ilustraciones para el libro "Jazz" (1943-1946). Este procedimiento le permitía literalmente "dibujar con las tijeras con objeto de asociar la línea al color, el contorno a la superficie", culminando así esa idea del cuadro como síntesis que gobierna la obra de Matisse desde cuarenta años antes.
Jazz-El payaso (1943)

Jazz-El lanzador de cuchillos (1947)


En 1950 decoró la Capilla del Rosario de los dominicos de Vence, en la obra que mejor expone su tendencia simplificadora hacia formas más planas.


Tanto los papeles recortados como los trabajos para la capilla los realizó una Matisse ya anciano y enfermo, obligado a trabajar a menudo desde la cama. La intensidad de estas obras no desmerece, sin embargo, de las de la juventud.

Matisse realizó asimismo un gran número de dibujos a pluma e ilustraciones para escritores como Mallarmé y Joyce. En cuanto a sus grabados, el número de piezas alcanza las quinientas, entre litografías, aguafuertes y xilografías. También esculpió en bronce y colaboró escribiendo artículos para distintas revistas especializadas.

En 1963 se abrió en Niza en Museo Matisse, que reúne una parte de su obra.

1 comentario:

  1. muuuuuuuuuuuuuuuuchisisisisismas gracias me sirvió un buen para mi tarea!

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