viernes, 27 de febrero de 2009
EDVARD MUNCH
sábado, 21 de febrero de 2009
El árbol de Eridú
El mito de Eridú es un largo sortilegio acadio de tipo médico, en el que se alude a un árbol de extraordinarias virtudes terapéuticas, utilizado en las ceremonias y operaciones de carácter mágico.
Este árbol crecía en la ciudad de Eridú y ha sido considerado por algunos especialistas como el prototipo de Árbol de la Vida.
La ciudad de Eridú, al suroeste de Ur, juega un gran papel en las fórmulas mágicas mesopotámicas, pues en ella residía el dios Ea, el dios mago, titular de la sabiduría.
También nos han llegado amuletos, conjuros y un encantamiento acadio contra el dolor de muelas.
La leyenda sobre Nergal y Ereshkigal
El mito comienza con Anu decidiendo que dado que es imposible que Ereshkigal suba al cielo para el banquete anual que allí se celebra y también para ellos bajar junto a ella un mensajero suyo debe subir a coger la parte que le corresponde.
Anu envía a su mensajero Kakka a los infiernos donde cruza las siete puertas llegando a la presencia de Ereshkigal donde amistosamente transmite el mensaje de su señor. La diosa a su vez envía a Namtar al cielo.
Parece ser que Nergal insulta a Namtar y es enviado por Ea ante Ereshkigal para pedirle perdón. Se enamoran y se aman durante seis días, al final de los cuales Nergal se escapó sigilosamente del lecho para vovver al cielo. Ereshkigal, desesperada y enfurecida por la pérdida, amenazó a Anu con enviar a todos los habitantes de su reino a la tierra hasta que el número de los muertos superara a los vivos, a menos que Nergal volviera y se convirtiera en su amante para toda la eternidad.
Enfurecido con la amenaza, Nergal bajó de nuevo al inframundo, rompiendo las siete puertas que lo cerraban, y encarose con Ereshkigal, quien le confesó su amor y le ofreció compartir el reino de los muertos como su consorte.
Nergal aceptó y desde entonces gobernaron juntos el inframundo.
El Descenso de Ishtar a los Infiernos
Ishtar llega a las puertas de Kurnugui ordenando que se le dejara pasar y amenazando con derribarlas de ocurrir lo contrario. El portero fue a hablar inmediatamente con Ereshkigal que la deja entrar pero le obliga a quitarse una prenda en cada sala por la que pase.
En la primera puerta el demonio guardián obligó a Ishtar a entregar sus sandalias, que los hombres sabios dicen que simboliza entregar la voluntad.
En la segunda puerta la diosa tuvo que dejar sus enjoyados brazaletes de los tobillos, que significa entregar el ego.
En la tercera puerta entregó sus ropas, que supone entregar la propia mente.
En la cuarta entregó los cuencos dorados que cubrían sus pechos, que es como entregar la actividad sexual.
En la quinta puerta entregó su collar, que supone desprenderse del éxtasis de la iluminación.
En la sexta puerta entregó sus pendientes, que significa entregar la magia.
Y finalmente, en la séptima puerta, entregó su corona de mil pétalos, que es entregar la divinidad.
De esta forma ritual al pasar por los siete recintos llega a presencia de su hermana sin prenda de ropa alguna. En ese momento Ishtar se lanza como una fiera sobre Ereshkigal que llama a Namtaru y este viene en su auxilio, una vez reducida Ishtar es encerrada en una mazmorra y se envían contra ella las sesenta enfermedades. Entretanto la vida sexual en la tierra se apagó por completo. Sin embargo viendo lo que ocurre Ea maquina una solución y crea un gran galán de gran belleza al que instruye para convencer a Ereshkigal de que libere a Ishtar, su nombre era Asushunamir (el afeminado) y habiendo llegado a los infiernos engaña a Ereshkigal e intenta salvar a Ishtar, pero fracasa y la cólera de la diosa de las tinieblas cae sobre él. Sin embardo esto hace que Ishtar sea perdonada, rociada con las aguas de la vida y finalmente liberada. Sale recuperando sus prendas, pero ha de dejar como pago por su liberación a Tammuz, que deberá vivir en el mundo de los muertos durante seis meses al año.
Epopeya de Anzu
Hijo de Anu, desencadenante de la tempestad y el Diluvio.
En un principio fue mensajero de Enlil, pero queriendo igualarse a él le robó las Tablillas de los Destinos y fue derrotado por Ninurta.
La historia comienza con los dioses informando a Enlil del nacimiento de Anzu. Ea convence a Enlil para que deje que el pájaro le sirva y éste le destina a guardar la entrada de su cámara.
En presencia de Anzu Enlil se baña a menudo en agua sagrada mientras el pájaro lo mira codiciosamente y durante uno de esos baños cogiño la tableta de los destinos y huyó arrebatándole el poder a Enlil. Enlil llamó a su propio hijo Adad para que combata a Anzu con el rayo (su arma) pero éste se niega, considerándose incapaz de vencerle estando el pájaro en poder de la tableta de los destinos. Después enviaron a Gerra (dios del fuego) para que quemase al pájaro, negándose en los mismos términos que Adad. A continuación llaman a Shara, hijo de Ishtar, que también se niega. Ea encunetra la solución y manda crear a Ninurta instruyéndole en la forma de combatir a Anzu. Se produce un devastador enfrentamiento entre ambos dioses y durante ese caos una flecha de Ninurta atraviesa el pecho de Anzu, que cae fulminado. De esa manera recupera las Tabletas de los Destinos y obtiene una gran victoria recibiendo veinte nombres honoríficos.
Epopeya de Erra
En ausencia de Marduk, Erra trama devastar Babilonia, a pesar de que Ishum intente hacerlo cambiaar de idea. Efectivamente Erra a su tercer intento asola Babilonia. Ishum advierte a Erra de que todo el mundo, incluido el propio Marduk está sobrecogido por su victoria, Erra victorioso y desafiante increpa a los demás dioses y luego satisfecho vuelve a su templo (en Kutha).
Mito del Diluvio Universal
Enki, que había sido el creador de los humanos, se apiada y advierte Ziusudra, rey de Shuruppak, del desastre que se avecina. Le aconseja que fabrique una embarcación y se refugiara junto a una pareja de cada especie animal de la tierra, hasta que pase el diluvio. Ziusudra sigue su consejo y salva así a la humanidad.
Existen numerosos paralelismos y similitudes entre Ziusudra y el posterior Noé, protagonista de la narración bíblica del Diluvio Universal.
Mito de Etana
Etana era un rey sin descendencia, por lo que deseaba encontrar una planta mágica que se permitiría asegurar su descendencia y por lo tanto un heredero.
Había suplicado a Shamash (el mismo dios que había condenado al águila) que le ayudara a encontrar la planta. Shamsh decidió indicarle donde podía encontrar al animal herido y Etana fue en su busca y cuando lo encuentra pasa varios meses alimentando y enseñando a volar de nuevo al pájaro. Cuando lo consigue el águila da vueltas alrededor de la montaña pero no encuentra la planta. Etana decide subirse a las espaldas del águila y ambos remontan el vuelo, pero después de subir a gran altura Etana tiene miedo y pide que le dejen en el suelo. Lo vuelve a intentar y sube de nuevo a espaldas del pájaro llegando hasta el cielo de Anu.
Aunque el final del mito se ha perdido suponemos que consiguió la planta pues a Etana lo sucede su Balih.
Mito de Adapa
Adapa es un mortal de ascendencia divina, creado por Ea para que reinase sobre los hombres en la ciudad santa de Eridu. El dios Ea le había dotado de todas las cualidades, sólo le faltaba la inmortalidad.
Adapa como de costumbre salía de Eridu, se metía en su barco y se iba a pescar, un día se interrumpe esta costumbre por culpa del Viento del Sur hundiendo el barco y enviando a Adapa a la casa de los Peces Furiosos, cuando salió de allí Adapa furioso rompió las alas al Viento del Sur, el cual no pudo volar en seis días y siete noches.
Enterado Anu de lo ocurrido mandó llamar a Adapa, con intención de hacerlo tomar alimento de muerte, Pero Ea que velaba por él le dio instrucciones de cómo sobrevivir; no debía aceptar ni alimento, ni bebida y también le enseñó cómo debía hablar a los dioses que rodeaban a Anu.
Tammuz y Ningirsu le recibieron, y ante su muestra de respeto y caró hablaron a favor del rey. Anu decidió perdonarle y ofrecerle los alimentos de la vida eterna, pero siguiendo el consejo de Ea no comió ni bebió nada.
Atrahasis
Poema acadio, escrito a principios del segundo milenio a.C.
El poema comienza evocando el inicio de los tiempos, cuando los duises menores, bajo la dirección del violento Enlil, tenían que excavar los canales, levantar los diques, reparar ambos y labrar la tierra.
Cansados del arduo trabajo de drenar las marismas, represar las aguas y arar los campos con el fin de cultivar lo necesario para alimentarse a sí mismos y a los dioses mayores, quemaron sus picos y palas, renunciaron a trabajar y amenazaron a Enlil, el capataz.
Los tres máximos dioses, Anu, Enlil y Ea, es decir el cielo, la tierra y las aguas, se reunieron con urgencia para tratar no sólo de resolver el conflicto, sino de sentar las bases para que no volviera a presentarse.
Ea, el más astuto de ellos, propuso la ingeniosa solución de crear unos seres, los humanos, que trabajaran en lugar de los dioses y para ellos, entregándoles parte del alimento que produjeran.
Esos nuevos seres habrían de ser formados a partir de arcilla mezclada con la sangre de uno de los dioses menores, el que había encabezado la rebelión.
A partir de la masa original de arcilla y sangre se crearon siete hombres y siete mujeres, que fueron el inicio del linaje de los humanos.
A partir de entonces los dioses no tuvieron que trabajar más, limitándose a vivir de las ofrendas de los humanos.
Sin embargo, tanto trabajaban, tanto alimento producían, que se multiplicaron con rapidez, y doce siglos después de su creación eran ya tan numerosos que el ruído que hacían resultaba insoportable a los dioses.
El violento Enlil, irritado, reunió a los grandes dioses y con su consentimiento envió una epidemia que causó estragos entre los humanos, amenazando acabar con ellos.
El sagaz Ea preocupado por la suerte de sus criaturas, les hizo saber que debían dirigir sus plegarias al dios de la muerte, Namtar, que finalmente se apiadó de ellos y acabó con la plaga.
Los supervivientes volvieron multiplicarse y transcurridos otros mil doscientos años, importunaron con sus gritos a Enlil, que de nuevo les castigó, secando todas las fuentes.
Aconsejados por Ea, su protector, los humanos dirigieron sus plegarias al dios de la lluvia torrencial, Adad, que llegó a tiempo para salvar a algunos famélicos representantes del género humano.
Por tercera vez volvieron los humanos a molestar a los dioses, y ahora Enlil decidió usar al mismo Adad para provocar un diluvio de tal magnitud que ahogara definitivamente a los humanos.
Esta vez Ea sólo pudo salvar a una familia, la de Atrahasis, el más sabio y bondadoso de los humanos. Aconsejado a tiempo de la conspiración de los otros dioses, Atrahasis construyó un barco e introdujo en él a su familia, y con ellos diferentes parejas de animales, tanto domésticos como salvajes.
Mientras en las anteriores ocasiones los dioses habían seguido recibiendo alimento de quienes no enfermaban ni enflaquecían en exceso, ahora pasaban hambre, ya que solo sobreviván los pasajeros de la barca, incapaces de cultivar la tierra.
Ante la perspectiva de tener que volver a trabajar se replantearon la magnitud de sus castigos y llegaron a un punto de equilibrio, en el que aceptarían la existencia de humanos, pero limitando su número mediante las siguientes disposiciones: crearon un demonio cuya misión sería la de incrementar la mortaliad infantil tras los partos, parte de las mujeres sería estéril y otra fracción de las mismas renunciaría a tener hijos, asumiendo la virginidad como un valor reconocido socialmente con el cargo de sacerdotisas de determinadas diosas.
Enûma Elish (Poema de creación babilónico)
A mediados del segundo milenio a.C., se habían producido variaciones sustanciales en la situación política de la zona, regida ahora de manera indiscutible por Babilonia, cuyo dios Marduk, pasó evidentemene a tener un papel preponderante en la cosmogonía mesopotámica.
La fusión de los diferentes caos iniciales, de Apsu y Tiamat, dio origen a la segregación de las fuerzas primigenias de la naturaleza, ahora identificables mediante los dioses.
De la relación entre ellos surgieron nuevos dioses de menor rango, cuyos juegos y experimentos derivados del uso de sus poderes, irritaron a Apsu de tal manera que decidió acabar con ellos.
El astuto Ea, en desacuerdo con los criminales propósitos de su padre, le hizo dormir mediante encantamientos y le mató.
Sobre el cadáver de su progenitor, Ea edificó un templo y se unió a una diosa, Damkina, de la que tuvo a Marduk, ornado de tales virtudes que pronto fue reconocido como superior por los dioses jóvenes.
Decidida a vengar la muerte de Apsu, Tiamat organizó un ejército con seres monstruosos que había creado para la ocasión y con la mayor parte de sus hijos, poniendo a su frente a uno de ellos, Quingu, a quien otorgó las tabletas del Destino que previamente había arrebatado al celestial Anu.
Los dioses más jóvenes pidieron a Marduk que los dirigiera a la inminente batalla, si bien ésta no llegó a producirse debido a que el enfrentamiento se resolvió mediante un combate singular entre Tiamat,, símbolo del caos primigenio, y Marduk, la racionalidad ordenadora.
La victoria de Marduk fue acompañada del descuartizamiento de Tiamat, el desangramiento de Quingu y el perdón de los dioses que les habían acompañado.
Marduk, dueño ahora de todo lo formado, devolvió a Anu las tabletas del Destino y, con su apoyo, se dispuso a organizar el cosmos.
En primer lugar, asignó las moradas de los dioses en el cielo, reservándose para sí el planeta Júpiter, el más majestuoso de todos ellos.
Creó el Sol, responsable de la duración del día (y de la noche), y la Luna, y organizó con detalle las fases de ésta, lo que le permitió establecer el calendario mesopotámico, dividiendo en año en doce "lunas" o meses mesopotámicos, cada uno de los cuales bajo los auspicios de una constelación.
Con los despojos de Tiamat construyó la Tierra: las anfractuosidades de la cara dieron lugar al relieve, mientras que los pechos sirvieron para modelar las altas montañas; las lágrimas que brotaban de sus ojos alimentaron el Tigris y el Éufrates.
Por último, y tras construir su morada en el centro del mundo, Babilonia, encargó a su padre Ea la creación de seres que se encargaran de proporcionarles el alimento.
Y como en el poema Atrahasis, la sangre de un dios, en este caso Quingu, sirvió para dar forma a la arcilla con la que fueron moldeados los primeros humanos.
La cosmogonía de Enuma Elish sobrevivió durante siglos en sus líneas esenciales, bien con pequeñas modificaciones onomásticas (como la sustitución de Marduk por Assur cuando Babilonia cayó en manos de Asiria), bien a través de la creación y desarrollo de nuevos mitos inspiirados en aquél, como las dos tradiciones que confluyeron en la mitología hebrea y que conformaron el primero de los ibros del Pentateuco, el Génesis.
Cosmogonía mesopotámica
Inicialmente estaban mezcladas el agua del mar, el agua de los ríos y la niebla, en un solo cuerpo u cada una personificada por tres dioses: la madre Tiamat, el padre Apsu y el visir Mummu.
El agua del mar y el agua de los ríos engendraron a Lahmu y Lahamu, dioses que representaban el sedimento (suelo, lodo), y éstos a su vez engendraron a Anshar y Kishar 8aunque no está del todo claro, si son hijos de Lahmu y Lahamu o de Apsu y Tiamat), los dos horizontes, límites de Todo el Cielo y de Toda la Tierra, y éstos a su vez engendraron a An.
En un principio la Tierra y el Cielo estaban unidos y fueron una montaña que emergió del Océano primitivo. El pico de la montaña, que tenía su base en la Tierra, tocó el Cielo. An, era el Cielo y Ki/Ninhursag la Tierra. Nammu, madre de Ki, era el Océano primigenio que rodeaba la Tierra, el caos original.
An y Ki engendraron un hijo, Enlil (Señor del aire), al nacer separó al Cielo de la Tierra, y así se creó el día (el alba).
COSMOGONÍA SUMERIA
En el lenguaje sumerio, Nin significa "señora y En significa "señor". Por otra parte Ki es "tierra" y Lil es "aire".
Existía una trinidad de dioses mayores (An, Enlil, Enki, ).
También existían dioses y diosas patronos o protectores de una determinada ciudad (Ningirsu en Lagash, Shara en Umma).
Algunos reyes también tenían sus dioses protectores, como Ningizzidda y Lama, protectores del rey Gudea de Lagash.
Los acadios, semitas, que tras la toma del poder por Sargón I de Acad ejercieron la hegemonía en la región mesopotámica a partir del año 2334 a.C., adoptaron estas mismas deidades, cambiando sus nombres.
Las tradiciones semita, hebrea y posteriores tienen muchos mitemas comunes con la mitología sumeria: la Creación, la Expulsión del Paraíso, El Diluvio Universal.
Es lógico suponer que la religión de Abraham que huyó de Ur, posiblemente al final de la III Dinastía (a fines del II milenio a.C.), tal vez por la invasión amorita, tuviese un fondo común con estas tradiciones mesopotámicas.
COSMOGONÍA ACADIA
En la concepción acadia, el panteón divino parte de un principio acuoso primitivo de que salína dos entes primarios, Tiamat (forma femenina del agua salada) y Apsu (océano que rodea el mundo).
Ambos principios dieron origen a todos los seres, naciendo de ellos las deidades Lahmu y Lahamu, dos serpientes monstruosas que pronto vieron borrado su papel religioso.
Tras ellos venía la segunda pareja formada por Anshar y Kishar, representantes de la totalidad del Cielo y la Tierra.
Esta segunda pareja dio origen a la tríada suprema: Anu (el cielo), Enlil (la atmósfera) y Ea (el agua, Enki para los sumerios) quienes se repartieron el gobierno de la totalidad de lo creado.
Los acadios aceptaron también una segunda tríada formada por Sin (el dios luna, Nannar para los sumerios) y sus hijos Shamash (el dios sol, Utu para los sumerios) y Ishtar (el planeta Venus, versión semítica de la diosa sumeria Inanna). Ishtar fue el prototipo de la diosa del amor y de la guerra (Afrodita, Ártemis y Atenea en Grecia).
Los acadios tomaron las divinidades sumerias y las amoldaron a sus propias necesidades religiosas, limitándose prácticamente a un cambio onomástico.
ENUMA ELISH (Poema de creación babilónico)
Mitología mesopotámica
El desciframiento de las escrituas sumeria y acadia, y los métodos de datación de las tablillas encontradas, han permitidp una reconstrucción bastante aproximada del universo mitológico mesopotámico y de su evolución a lo largo de los milenios tercero y segundo a.C.
Primero existieron los dioses sumerios que más tarde fueron adaptados por los acadios, babilonios, asirios, arameos y caldeos (todos ellos pueblos semitas).
La tríada sumeria la formaban los dioses An, Enlil y Enki
La tríada semita estaba compuesta por los dioses Sin, Ishtar y Shamash, equivalentes a la Luna, Venus y el Sol.
En el lenguaje sumerio, Nin significa "señora y En significa "señor". Por otra parte Ki es "tierra" y Lil es "aire".
Existía una trinidad de dioses mayores (An, Enlil, Enki, ).
También existían dioses y diosas patronos o protectores de una determinada ciudad (Ningirsu en Lagash, Shara en Umma).
Algunos reyes también tenían sus dioses protectores, como Ningizzidda y Lama, protectores del rey Gudea de Lagash.
Los acadios, semitas, que tras la toma del poder por Sargón I de Acad ejercieron la hegemonía en la región mesopotámica a partir del año 2334 a.C., adoptaron estas mismas deidades, cambiando sus nombres.
Las tradiciones semita, hebrea y posteriores tienen muchos mitemas comunes con la mitología sumeria: la Creación, la Expulsión del Paraíso, El Diluvio Universal.
Es lógico suponer que la religión de Abraham que huyó de Ur, posiblemente al final de la III Dinastía (a fines del II milenio a.C.), tal vez por la invasión amorita, tuviese un fondo común con estas tradiciones mesopotámicas.
En las primeras tablillas el dios principal era An, responsable del destino y de mantener en su sitio al cielo (en sumerio "an"), entendiendo como tal tanto la bóveda azulada que domina el día como el negro manto tachonado de estrellas que define la noche.
Por debajo del cielo, y jerárquicamente en un segundo plano, se situaba Enlil, la personificacón de la tierra, pero también de la tormenta, de la violencia descontrolada que rasga la noche con su rayo, que ensordece con su trueno y que con sus vientos huracanados arrasa cuanto halla a su paso.
El tercero en importancia era Enki (Ea en acadio),el agua que fertiliza la tierra.
Los astros también disponían de un lugar en el panteón mesopotámico.
De entre ellos destacaba el Sol, Utu para los sumerios y Samash para los acadios, que además personificaba la justicia.
La Luna era llamada Nanna por los sumerios y Sin por los acadios.
Venus era llamada Inanna por los sumerios y Ishtar po los acadios.
Dumuzi era el dios mortal de la vegetación, que era ritualmente enterrado en la época de la siembra, en otoño, para volver a resucitar en la siguiente primavera.
Personificadas las fuerzas elementales de la naturaleza, el siguiente paso consistía en integrarlos en un mito que los relacionara y permitiera explicar el devenir de los fenómenos naturales.
Uno de los primeros pasos en esa dirección viene representado por el ritual de apareamiento entre Dumuzi, la vegetación, personificado en el rey o señor principal de la ciudad, e Inanna, encarnada en la gran sacerdotisa del culto a esa diosa. Dichas nupcias ejercían el papel de catalizador de la gigantesca reacción cósmica que permitía la renovación estacional de la fertilidad de los campos y del mantenimiento de la vida de los humanos que los poblaban.
Existían muchas divinidades de importancia secundaria: dioses de la naturaleza, dioses de la guerra, dioses de la fertilidad, dioses de las actividades intelectuales que regulan ordenadamente el Universo y mantienen el orden social.
Existían también, tanto en la religión sumeria como en la acadia, un gran número de espirítus y demonios, buenos y malos, que acompañaban al hombre durante su vida, para premiarle o castigarle.
AHHAZU
Demonio femenino de la mitología acadia, llamado Dimme-Kur en la mitología sumeria.
ALÛ
Demonio al que le gustaba la oscuridad y el silencio.
Generalmente se le representaba como forma de perro, a veces sin ojos, oído o boca.
EDIMMU O EKIMMU
Eran fantasmas que no habían sido enterrados correctamente. Podían poseer a la gente, provocaban desastres y comportamientos criminales, pero podían ser apaciguados con un banquete de entierro.
Se pensaba que no eran corpóreos, su espíritu era de viento y podía aspirar la vida de los niños y de los que dormían.
LABARTU O LAMASHTU
Demonio femenino de la mitología acadia, hija del dios An, llamado Dimme en la mitología sumeria.
LAMMASU
Criatura legendaria, que posee cabeza de hombre, cuerpo de león y y alas de águila.
Guardaban los templos (generalmente en parejas) y mataban a todos los que se aproximaban, excepto a los hombres puramente buenos o totalmente malvados.
SHEDU
Espíritu protector, similar al lammasu.
Posee cuerpo de toro, alas de águila y cabeza de ser humano.
Estaba representado, por parejas, en la entrada de las ciudades, de los templos y de los palacios para repeler a los espíritus maléficos y a los enemigos.
UTUKKU (sumerios) o UTTUKI (acadios)
Para los sumerios eran espíritus o demonios que podían ser malévolos o benévolos. A los utukku malos los llamaron Edimmu o Ekimmu y a los buenos Shedu o Lammasu. Uno de los más conocidos uttuku malos fue Alû.
Para los acadios eran los demonios del inframundo, siete demonios descendientes de An y Antu.
Como último eslabón, estaba el Más Allá o Mundo Subterráneo, que se sitúa bajo el abismo del Apsu. Era la casa de la que no se podía volver a salir, el lugar eterno reservado a la totalidad de los hombres y reino gobernado también por importantes dioses.
DILMUN
En la mitología sumeria, es a veces descrito como "El lugar de la salida del sol" o "La tierra de la vida" y su patrona es Ninsikil.
Es el lugar donde tuvo escena la historia épica de la creación, protagonizada por Enki, Ninhursag y Nammu y relatada en el Enuma Elish.
En Dilmun es donde fue enviado Ziusudra (Utnapishtim), luego del diluvio, para vivir por siempre.
Es el lugar donde se encontraba la morada de Ninlil, la diosa del aire.
El politeísmo sumerio y semítico evolucionaron hacia una simplificación, unificando en algunas divinidades las esferas de soberanía de otros dioses singulares, puesto que la tendencia hacia el nacionalismo de los babilonios hizo que buscasen exaltar a uno de sus dioses al papel de dios supremo.
Los demás dioses quedaron sólo como un pálido reflejo de esa divinidad suprema, del mismo modo que las ciudades lo fueron de Babilonia, cuando ésta llegó a ser la capital del imperio babilónico.
Este dios supremo fue Marduk, que obtuvo su primacía cuando se logró la unidad de Sumer y Acad, ya en la gloriosa época de la dinastía amorrea o amorita y de su máximo representante Hammurabi, elaborándose al mismo tiempo nuevas versiones de las antiguas leyendas sumerias, para elevar a Marduk a la supremacía del panteó divino, como dios de la sabiduría y protector de los hombres y el mismo Anu, dios del cielo, cedió su papel a Marduk.
lunes, 9 de febrero de 2009
Mito de Enlil y Ninlil
Mito de Enki y Ninhursag
Dioses mesopotámicos

AN (ANU para los acadios)
Junto con Enki y Enlil, forma la "Tríada Sumeria" de dioses principales.
Antes del 2500 a.C. era el dios más importante del panteón sumerio. En tiempos de acadios y babilonios fue perdiendo relevancia y fue sustituido por Enlil o Enki, y luego por los distintos dioses regionales (Marduk, Assur, etc.)
Rey de los dioses, cabeza de familia. Dios del paraíso y de la tierra. Dios del firmamento estrellado, el espíritu monarca de la esfera superior.
Su símbolo era una estrella. De acuerdo con la tradición sumeria, vivía en el Paraíso y hacía visitas a la tierra en épocas de crisis o en ceremoniales. Su templo en Uruk recibía el nombre de Eanna ("la casa de An").
De su unión con Nannu tuvo a Enki, y de su unión con Ki tuvo a Enlil. Sus hijos y seguidores fueron los Anunnaki, siendo Enlil el más conocido.
Fue asimilado al dios asirio Assur y al filisteo Dagon.
Se representa con un disco alado, que emerge de un busto humano con una tiara real con dobles cuernos y cola de águilam en el acto de tensar un arco para lanzar una flecha.
ANSHAR o ANSAR
En el Enûma Elish, divinidad que representa el cielo, padre de Anu, hijo de Apsu y Tiamat, y consorte de su hermana Kishar (que representa la tierra).
ANTU (ver NINHURSAG)
Diosa creadora para los acadios.
Junto a An, crearon a los Anunnaki: dioses o semidioses, a los Igigi; dioses que trabajaban para los Anunnaki, y a los Utukki: demonios del inframundo
APSU
Deidad de agua dulce de la que se habla en el poema Enûma Elish.
Junto a su consorte Tiamat (agua salada), es padre de los dioses Lahmu y Lahamu (los manglares) y luego creador de Anshar y Kishar.
Los dioses se reprodujeron hasta que malhumoraron a Apsu y Tiamat, estos decidieron deshacerse de los nuevos diose, pero Ea logró someter a Apsu con un conjuro y derramó el sueño sobre él, para luego matarlo.
Ea llama a su morada en "el abismo de lo profundo de las aguas", Apsu.
ASSUR
Dios nacional de los asirios.
Es el mayor dios de Asiria. No tenía nungún poder específico, simplemente era el rey de los dioses y el dios de los reyes. Como el dios Marduk de los babilonios, es un dios creador.
Su compañera es Ishtar y su capital religiosa es Assur que luego daría su nombre a Asiria.
Era el rey de los reyes asirios, y la coronación de éstos se realizaba en su templo. El rey actuaba en su nombre como su sacerdote o su represenante sobre la tierra.
Assur era un dios belicoso. El deber de su sirviente, el rey, era que reconociera su gloria por parte de otras naciones. Debía destruir al enemigo que no reconocía su soberanía divina y sus órdenes.
Se diferenciaba de las divinidades sumerias y babilonias en su falta de familia.
ATRAHASIS (ver ZIUSUDRA)
DAMKINA
Diosa madre, consorte de Ea y madre de Marduk para los acadios,
De vez en cuando figura también como Ninhursag.
DUMUZI (TAMMUZ para los babilonios)
Consorte de Inanna, hijo de Enki y Ninsun.
Compañero eterno de Ningizzida, ellos custodiaban las puertas del cielo.
Dios de la vegetación, que moría todos los años en invierno y renacía en primavera.
Él era un mortal y su casamiento con Inanna le garantizó la fertilidad de la tierra. Más tarde, Inanna por su comportamiento desaprensivo hacia ella, le envia seis meses, los más calurosos, al inframundo.
EA (ver ENKI)
ENKI (EA para los acadios)
Llamado Enki (En=Señor, Ki= tierra) por los sumerios y Ea (E=casa y A=agua= ) por los acadios y babilonios.
Señor de la tierra, aunque se le asocia principalmente con el mundo acuático, reina en el territorio situado en la profundidad de la tierra.
Dios sumerio de las Aguas, la fertilidad y de la sabiduría. Surge del caos húmedo, de las aguas marinas, e impregna a la Tierra y da vida a los seres que la pueblan. Protector de marinos y navegantes.
Dios del agua dulce y del Océano, en cuyas profundiades tuvo su morada (Apsu)
Guardián de las leyes divinas y del ME (el orden sin el caos, el gran atributo de la civilización y el poder de los dioses).
Su ciudad era Eridu.
Creador de la humanidad, y considerado también su salvador, ya que alertó sobre el diluvio universal a Ziusudra.
También llamado Nudimmud ("hacedor", dios de la sabiduría, señor de la construcción, las artes, el diseño y la creación.
Se le representa a menudo como un ser con cuerpo de pez del que surge una cabeza humana y con pies similares a los humanos.
ENLIL
Dios más importante del Panteón sumerio. Hijo de An (el paraíso) y de Ki (la tierra). Señor del aire ("lil"), padre de los dioses y de los hombres.
Reinaba sobre la atmósfera, el aire, las tormentas y el viento. Era también el dios de la fuerza y de la violencia.
Señor del cielo, ostenta la soberanía en la superficie.
Llegó a la tierra antes de la llegada de los hombres, al nacer separó el cielo (An) de la tierra (Ki).
En el paraíso se sitúa detrás de su padre, y en la tierra cuando se reúnen los dioses, lo hacen en su templo Ekur en Nippur, la ciudad sagrada, sólo habitada por sacerdotes.
Divinidad patrona de la ciudad de Nippur, guardaba las "tablillas del destino" donde se enuentra decretado el destino de todo lo existente.
Adorado por sumerios, acadios, babilonios, cananeos y asirios.
Promovió el diluvio universal ante la asamblea divina, aparentemente preocupado por la excesiva proliferación del género humano y su ruidoso comportamiento. Enil consiguió convencer al resto de los dioses, para que autorizasen el exterminio de la Humanidad.
De su unión con la diosa Ninlil tuvo a su hija Sin.
Fue el padre de Ningirsu.
ERESHKIGAL
Diosa del inframundo, de la oscuridad y la muerte, hermana.
Gobierna el inframundo junto con su consorte Nergal.
Hija de Anu y hermana de Enki y Inanna, era antaño una diosa celestial. Sin embargo, fue raptada por el dragón Kur y llevada al inframundo, donde pasó a ser su reina.
ERRA
Dios de la guerra, los disturbios y las revueltas, mayormente conocido por "La epopeya de Erra" del año 1000 a.C.
GILGAMESH
Héroe de la gran epopeya de Gilgamesh posterior al diluvio
HANBI O HANPA
Dios del mal en la mitología sumeria y acadia, rey de todos los espíritys malignos y padre de Pazuzu.
INANNA O INNIN (ISHTAR para los acadios)
Diosa de la fertilidad, del amor y de la guerra, tenía un templo en Zabalam y era la protectora de Uruk.
Se la asociaba con la estrella de la mañana (el planeta Venus).
Era también la diosa de la naturaleza y de la fecundidad, prolongación de la tradición de "diosas madres" prehistóricas, fue la protagonista de mitos tan arquetípicos como el del "descenso a los infiernos".
Se la identificaba con la diosa griega Afrodita y la Astarté fenicia.
En algunas tradiciones es hija de Anu y Ki (la tierra) y en otras de Sim y Ningal (la luna).
Tuvo siete templos en Sumer, aunque el mayor estaba en Uruk, dedicada a ella y a Anu.
Su consorte fue Dumuzi, dios menor o semidiós y héroe de Uruk.
ISHTAR (ver INANNA)
KI (ver NINGURSAG)
Diosa de la tierra, madre de Enlil.
A menudo se la confunde con Ninhursag (reina de las montañas), Ninmah (la señora exaltada) o Nintu.
Participó con Enlil y con Enki en la creación del mundo y de los hombres. Algunos la consideran parte de la primera tríada como un dios mayor.
KINGU
Uno de los protagonistas del poema épico Enûma Elish.
Demonio que se convirtió en el segundo consorte de Tiamat, luego que muriera su primer consorte Apsu. Tiamat. convencida que tenía que vengar la muerte de Apsu, entregó a Kingu las "tablillas del destino", esta detentaban el poder y así lo convirtió en el Príncipe de los dioses. Pero en la contienda Tiamat murió a manos de Marduk y Kingu por ser el jefe de la rebelión fue condenado a morir y a que con su sangre se creara la raza humana, para servir a los dioses.
KISHAR
En el Enûma Elish, divinidad que representa la tierra, madre de Anu, hija de Apsu y Tiamat, y consorte de su hermano Anshar (que representa el cielo).
A veces se la menciona como madre de Ki/Ninhursag, aunque esta en otros textos figura como hija de Nammu.
LAMAMU Y LAHMU
Deidades hermanas de la mitologia babilónica, hijos de Apsu y Tiamat, normalmente se los conoce como los melenudos o barbudos o también por los fangosos.
Solían ser representados como una serpiente.
Jamás nombrados por separado, su función al servicio del dios Ea era guardar el cerrojo de las puertas de Apsu,
Quizás fueron los padres de Anshar y Kishar, horizontes del cielo y la tierra.
MARDUK
Dios nacional de los babilonios.
Enlil entregó a Marduk las "Tablillas de los Destinos" por haber vencido éste a la diosa-serpiente Tiamat, elemento femenino primordial, océano de aguas saladas con matrices de fuerza caótica primigenia, regelada contra An, padre de los dioses, y en consecuencia a partir de entonces fue Marduk el jefe supremos de los dioses.
El cambio debió ser progresivo, dado el gran poder de los sacerdotes de Enlil, suprema divinidad del panteón sumerio, dios de la atmósfera y señor de los Destinos, que no consentiría fácilmente ser relegado.
Su esposa fue Sarpanitu o Zarpanit y su hijo fue Nabu, dios de la escritura, protector de los escribas.
MUMMU
Deidad de la mitología mesopotámica, generalmente asociado a la niebla.
NABU
Dios babilonio de la sabiduría y la escritua, equiparado por los griegos tanto a Apolo como a Hermes, siendo el último identificado por los romanos con su propio dios Mercurio.
Casado con Tasmetu, hiho de Marduk y Zarpanitum, nieto de Enki.
Patrón de los escribas, sus símbolos son la tablilla con los útiles de escritura. Lleva un gorro con cuernos y está en pie con las manos juntas, en el gesto sacerdotal antiguo. Cabalga sobre un dragón alado.
Escribe el destino de cada persona, tal y como los dioses han decidido, en las tablillas de los registros sagrados. Por tanto, tiene el poder de aumentar o disminuir según su voluntad la duración de la vida de las personas.
NANNAR O NANNA O ZUEN (SIN para los acadios)
Dios de la luna, hijo de Enlil y Ninlil, nació en el mundo subterráneo y fue obligado a permanecer durante su infancia en el mundo de la muerte.
Deidad tutelar de Ur.
Es el dios de la noche, representado a veces como un toro; rige los movimientos de la noche y del día y las fases de la luna.
Se casó con Ningal (diosa de la luna) y tuvieron como hijos a Innanna y Utu (dios sol)
NANNU O NAMMU
Diosa inicial del mundo, existía desde el inicio. Diosa de las profundidades marinas. Ella creó el cielo y la tierra.
Mujer de An. Madre de los dioses, como Enki.
NERGAL o NIRGAL
Dios sumerio-babilonio del inframundo y señor de los muertos, siendo considerado como el aspecto siniestro del dios del sol Utu.
Gobierna el inframundo junto a su consorte, Ereshkigal.
Hijo de Enlil y Ninil, fue engendrado cuando Enlil fue confinado a pasar una temporada en el inframundo por violar a Ninlil. Cuando Ninlil va al inframundo a preguntar por Enlil, este se hace pasar por el portero, le lleva a una habitación, y engendran a Nergal.
NINHURSAG
Diosa madre que generalemente aparecía como hermana de Enlil, pero en algunas tradiciones ella era su consorte.
Posiblemente nació de la unión e An y Nammu, aunque a veces figura como hija de Kishar.
Nombre más conocido de Ki, diosa de la tierra.
Ningursag significa "Señora de las colinas sagradas". La leyenda cuenta que ella creó las colinas y las montañas, y que su nombre lo cambió su hijo Ninurta, de Ninmah a Ninhursag para conmemorar ese hecho.
Con el nombre de Antu, aparece como madre y consorte de An, progenitoria de la mayoría de los dioses, de los Anunaki, los Igigi y los Utukku.
Como Ninmah asistió a Enki en la creación de la raza humana. Ella junto a Nammu, modelaron al hombre con arcilla.
Se la conoce también como Nintu, señora del nacimiento
Con el nombre de Damkina, aparece como esposa de Enki.
NINLIL diosa del aire, esposa de Enlil, madre de Sin.
NINMAH (ver NINHURSAG)
NINURTA dios de Nippur, hijo de Enlil y Ninhursag, titular de la vegetación y de la caza, señor del arado
NINTU (ver NINHURSAG)
PAZUZU
Rey de los demonios del viento, hijo del dios Hanbi, en la mitología acadia, sumeria y asiria.
Su imagen se usaba en amuletos para rechazar a su consorte y enemiga Lamashtu, un demonio femenino que se alimentaba de recién nacidos y de sus madres.
SHAMASH (ver UTU)
SIN (ver NANNAR)
TAMMUZ (ver DUMUZI)
TIAMAT
Diosa/monstruo de la mitología babilónica destacable en el poema épico Enûma Elish.
Monstruo hembra, el agua salada que en unión con Apsu (el principio masculino, el agua dulce) dieron nacimieno a dioses, y animales empezando con Lahmu y Lahamu (los manglares), pero al poco tiempo de crearlos, estos los molestaron con su ruido.
Ea logró someter a Apsu, dejándolo en un largo sopor (por eso el agua dulce está quieta), pero no pudo hacer nada contra Tiamat quien muy enfurecida con la muerte de su esposo creó una legión de demonios liderados por Kingu, que era su amante y uno de sus hijos.
Los dioses decidieron darle todos sus poderes a Marduk (hijo de Ea), quien venció a Kingu, quien se quedó paralizado de miedo al verlo llegar, y luego a Tiamat, a la que hizo dejar la boca abierta con un vendaval y lanzó una flecha dentro del estómago. Después de esto, de la sangre de Kingu nacieron los humanos y a partir del cuerpo de Tiamat, que Marduk encadenó en los pozos del abismo y partió por la mitad, se creó, de su mitad superior el cielo y de su mitad inferior la tierra firme. Sus lágrimas se convirtieron en las nacientes del Tigris y el Éufrates.
Esta leyenda es paralela con las de Vitra en la mitología hindú, Cipactli en la religión azteca y Tifón en la mitología griega.
UTNAPISHTIM (ver ZIUSUDRA)
UTU (SHAMASH para los acadios)
Dios del sol, de la justicia y de los oráculos, hijo de Sin y Ningal
Dios solar que surge por el Este en su carro de oro y que recorre el firmamento en torno al mundo entero, y que finalmente se va por Occidente y se recoge en su morada Ebabbarra (en las profundidades) al finalizar el día.
Protegía a todos los seres creados de la oscuridad y de las potencias del mal que acechan en ella.
Dios bueno y justo, era considerado el patrón de la "magia blanca", de las leyes y de la justicia
ZIUSUDRA (ATRAHASIS para los acadios, UTNAPISHTIM para los babilonios)
Héroe de la mitología sumeria, protagonista del mito sobre el diluvio universal, encontrado en su versión más antigua en una tablilla hallada en Nippur.
sábado, 7 de febrero de 2009
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