domingo, 21 de noviembre de 2010

La víspera de Todos los Santos

"A traves de los tiempos de madres a hijos nos llegan viejas narraciones de costumbres"

Erase una vez un buen hombre llamado Hugh King, que en la Vispera de Todos los Santos, se quedó a pescar hasta tarde, refugiado en sus melancolias y en sus amores.

Era de mente volatil y solo pensaba en Hadas y Principes mientras esperaba vanamente que picaran los peces a su caña.

Y de pronto vió un gran numero de luces que danzaban y una gran multitud de personas que pasaban apresuradamente alrededor suyo con cestas y bolsas, riendo y cantando.

-Se os ve alegres -dijo Hugh King- ¿A donde vais?

- Vamos a la Feria- costestó un hombrecillo que lucia en su cabeza un tricornio adornado con una banda de oro,

Ven con nosotros y disfrutaras de la mejor comida y bebida que nunca has comido y bebido.

El buen hombre se animó y les acompañó y una mujer le dió a llevar su cesta.

Y los acompañó hasta llegar a la Feria, en un sitio oculto en el bosque.

Alli la gente cantaba, bailaba y reia.

Y habia gaiteros, arpistas y pequeños remendones que arreglaban zapatos.

La cesta era muy pesada y Hugh deseaba dejarla para ir a incorporarse al baile.

E incluso habia vislumbrado a una hermosa joven de largos cabellos amarillos que andaba riendose con gran alegria muy cerca de donde el se encontraba.

Asi que dejó la cesta, y al dejarla en el suelo salió de su interior un viejecillo.

- Ah, gracias amigo Hugh -dijo el duende- me has llevado de maravilla, pues mis miembros son debiles, pero te pagaré muy bien, apuesto muchacho, extiende tus manos.

Y el duendecillo hechó en ellas oro y mas oro, relucientes guineas doradas.

Y Hugh fué a la fiesta, y en ella comió, bebió y bailó, se lo pasó en grande, pero al cabo de muchas horas cuando aun el jolgorio continuaba se le acercó un hombre de tez obscura, bien vestido y elegante, que iba seguido de un cortejo de gente elegante como el.

- ¿Sabes quien es esta gente, quienes son los hombres y mujeres que estan bailando a tu alrededor? pregunto.

- Mira bien y dime, ¿Estas completamente seguro que no les habias visto antes?

Y al mirar Hugh vió una muchacha que habia muerto el año anterior, y luego uno tras otro, fue reconociendo a muchos de sus antiguos amigos, que como el bien sabia, estaban muertos desde tiempo atras.

Reparó entonces en que todos los bailarines, hombres, mujeres y muchachas eran los muertos en sus largos y blancos sudarios.

Y Hugh regresó a su hogar, lleno de temor y tristeza, pues ahora sabia que los espiritus habian estado con el y lo habian castigado por haber perturbado sus celebraciones en la vispera de Todos los Santos, la unica noche del año, en la que los muertos pueden dejar sus tumbas y bailar en el bosque a la luz de la luna, en esa noche que los mortales tendrian que quedarse en sus casas y no atreverse a mirarlos ni estorbarlos.....

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