sábado, 20 de noviembre de 2010

La hija adoptiva del vaquero

La mujer de Cormac, rey de Ulster, sólo pudo tener una hija.

Estó amargó profundamente al rey, quien es su deseo de un heredero, rechazó a su esposa y ordenó que se deshicieran de su hija, tirándola a un pozo.

Los esclavos encargados miraron a los ojos a la niña y no pudieron con la orden, así que decidieron dejarla al cuidado de un buen hombre, un vaquero que vivía en el reino de Tara.

El hombre la crió con cariño y la enseño hasta se convirtió en una hábil doncella, diestra en las artes del bordado.

El vaquero observó que la joven Messbuachalla comenzaba a revelar una belleza increíble, y tuvo miedo de que fuera descubierta.

Finalmente decidió esconderala, y le construyó una casa de mimbre con una única abertura en el techo, para su protección.

A pesar de los esfuerzos del vaquero, alguien del reino de Tara tuvo cuiriosidad y trepó por las paredes para verla.


Así fue como llegó a oidos del rey de Eteskel la existencia de esta doncella quien, pensó, debería ser "la mujer de raza desconocida que le daría un heredero" tal y como lo había profetizado un druida.

El rey mandó buscar a la joven al día siguiente, pero esa noche Messbuachalla fue visitada.

Un gran pájaro que entró por el techo y se convirtió en un hombre. La doncella le dio su amor al dios.

Él le advirtió que sería tomada por un rey, y antes de marcharse, también le dijo que había sido fecundada y que el hijo de ambos debía llamarse Conary, quien tendría prohibido cazas pájaros.

El niño nació y creció en palacio, convirtiéndose en un gran monarca.

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